Durante décadas, el tamaño de la industria restaurantera global se midió en hamburguesas, papas fritas y café. Sin embargo, ese parámetro acaba de romperse. En 2025, Mixue se convirtió oficialmente en la cadena de comida con más sucursales en el mundo, desplazando a íconos occidentales del primer lugar, no por vender más caro ni más sofisticado, sino por vender muchísimo, muy barato y en casi cualquier esquina. Mixue es una empresa china especializada en helado soft-serve, tés, bubble tea y bebidas dulces, con un menú corto, altamente estandarizado y de bajo precio. Esa simplicidad es la base de su expansión: más de 53.000 puntos de venta activos a nivel global, con presencia en al menos 13 países fuera de China, principalmente en Asia-Pacífico. De acuerdo con información corporativa y documentos financieros presentados ante la Bolsa de Hong Kong, Mixue reportó en 2024 ingresos por 24.830 millones de yuanes (alrededor de USD 3.400 millones), mientras que sus ventas terminales —es decir, lo que efectivamente vendieron sus tiendas al consumidor final— superaron los 58.000 millones de yuanes. A diferencia de otras cadenas, buena parte de su facturación proviene de la venta de insumos, maquinaria y materias primas a sus franquiciatarios, más que de la operación directa de restaurantes. También te puede interesar: El auge del negocio publicitario de Netflix fortalece sus ingresos y proyecta USD 3.000 millones para 2026. El nuevo significado de tamaño en comida rápida El caso Mixue obliga a replantear qué significa ser grande en la industria gastronómica. No se trata de ticket promedio alto ni de menús extensos, sino de volumen puro: productos de consumo frecuente, preparación rápida, espacios pequeños y una rotación constante de clientes. Helados y bebidas permiten abrir locales en zonas donde un restaurante tradicional no sería viable. Este modelo explica por qué Mixue crece más rápido que cualquier otra cadena: menos cocina, menos personal, menos complejidad, pero una repetición de consumo casi diaria, especialmente entre públicos jóvenes. Segundo lugar: McDonald’s, el gigante del sistema En el segundo escalón del ranking global aparece McDonald 's, que mantiene su hegemonía como la cadena con mayor presencia internacional, con más de 43,000 restaurantes distribuidos en más de 100 países. Aunque ya no lidera en número de sucursales, McDonald 's sigue siendo el referente económico del sector. De acuerdo con reportes corporativos, en 2024 sus ventas del sistema —la suma de lo que venden restaurantes propios y franquiciados— superaron los USD 130.000 millones, una cifra que ningún otro grupo restaurantero alcanza. Su fortaleza está en el equilibrio entre escala, estandarización y ticket promedio, así como en formatos como drive-thru, desayunos y menús locales adaptados a cada mercado. También puedes leer: El Atlético de Madrid crea Mr. Red, una agencia interna para conectar marcas con el fútbol. Tercer lugar: Starbucks y el imperio del café El tercer puesto lo ocupa Starbucks, la mayor cadena de cafeterías del planeta. La compañía cerró su ejercicio fiscal 2025 con 40,990 tiendas en 88 mercados, consolidando una de las redes gastronómicas más densas del mundo. En términos financieros, Starbucks reportó ingresos globales por USD 37.180 millones, impulsados por bebidas frías, café especializado y alimentos complementarios. A diferencia de Mixue, su expansión se apoya en ubicaciones premium, ticket medio más alto y una experiencia de consumo aspiracional, más que en volumen extremo. Una señal para la gastronomía y el foodservice El nuevo ranking global deja una lectura clara para la industria gastronómica, incluida la mexicana: el crecimiento ya no depende solo de platos completos, sino de categorías como bebidas, postres y snacks, capaces de escalar rápidamente en mercados urbanos y ciudades secundarias. Mixue demuestra que el futuro del foodservice también puede estar en helados, té y azúcar, mientras McDonald 's y Starbucks confirman que el tamaño sigue siendo una combinación de volumen, geografía y modelo de negocio. Fuente: El Economista.