Una mujer pasará un promedio de nueve años con mala salud, lo que afecta su capacidad para ser productiva en el hogar, en el trabajo y en la comunidad, y reduce su potencial de ingresos. Según el informe del Instituto de Salud de McKinsey y el Instituto Global de McKinsey, cuantificaron la brecha de salud y en qué medida esta diferencia resulta de las barreras estructurales y sistemáticas que enfrentan las mujeres, ya que fundamentalmente, una mejor salud está correlacionada con la prosperidad económica. A pesar de que en promedio las mujeres viven más que los hombres, tienen que pasar el 25% más de sus vidas enfermas, el equivalente a siete días por mujer al año. Es importante destacar que la mala salud de las mujeres no solo les involucra a ellas sino que afecta al entorno y al mundo en general. También te puede interesar: El liderazgo femenino y su impacto positivo en el comercio exterior fue analizado en el foro de mujeres organizado por TPG Las afecciones ocurren a lo largo de la vida de las mujeres, casi la mitad de la carga de salud les afecta durante sus años de trabajo, lo que a menudo tiene un impacto en su capacidad adquisitiva y genera problemas para ellas y sus familias. Se evidencian que la salud sexual y reproductiva, salud materna, neonatal y la salud infantil representan aproximadamente el 5% de la carga de salud. El 56% son enfermedades que se manifiestan de manera diferente en la mujer. El 43% restante son afecciones que no afectan a las mujeres de manera desproporcionada o diferente. La falta de estudios e investigaciones específicos de género y sexo afecta la salud de las mujeres. Los pocos datos pueden conducir a subestimación de la gravedad de la enfermedad influyendo tanto en el cuidado que se le debe dar y el nivel de innovación e inversión en la salud de la mujer ya que hoy en día solo el 5% de los ensayos informan los participantes por sexo. Actualmente la investigación en la salud de la mujer se centra en enfermedades con alta mortalidad, pasando por alto las enfermedades que conducen a discapacidad. Hay hasta 10 veces más volumen de nuevas terapias en desarrollo para algunos de los cánceres femeninos más comunes comparados a condiciones ginecológicas debilitantes. Es importante reconocer las posibilidades de avances en la investigación relacionada con otras enfermedades de la mujer, en particular la menopausia, el síndrome premenstrual, la endometriosis y el síndrome de ovario poliquístico. Las mujeres pueden enfrentar barreras para diagnóstico oportuno y preciso. La endometriosis y la menopausia no solo causan que las mujeres sufran y reduzcan su calidad de vida, sino que también afectan sustancialmente su capacidad para trabajar y tener ingresos. Aproximadamente el 80% de las mujeres afectadas afirman que la menopausia interfiere con sus vidas, y un tercio de estas mujeres también experimentan depresión. Además, la menopausia está relacionada con la salida prematura del mercado laboral. De manera similar, la endometriosis está relacionada con la pérdida de productividad y el ausentismo. Los estudios han encontrado que hasta el 90% de las mujeres informaron síntomas menopáusicos durante la transición. Esto lleva a una prevalencia global de más de 450 millones de mujeres y destaca la vasta subestimación (frente a 35 millones en el IHME base de datos). Para la endometriosis, IHME coloca el número de casos en 24 millones, mientras que la OMS cifra la prevalencia en 190 millones.También puedes leer: Periodismo y mujeres de impacto Basado en estas cifras, si se mejora la eficacia, aceptación, acceso y prestación de atención para estas condiciones, solo podrían dar un aumento de USD 130 mil millones a la economía mundial para 2040. El estudio de McKinsey & Company menciona que existen varias opciones para mejorar la salud de las mujeres como: la inversión en proyectos centrados en las mujeres, mejorar el acceso a la atención específica de género, creando incentivos para nuevos modelos de financiación. Establecer políticas empresariales que apoyen la salud de las mujeres y fortalecer la representación en la toma de decisiones. En conclusión, para cerrar la brecha de salud de las mujeres es necesario resolver: el déficit de conocimientos específicos sobre las mujeres, las disparidades en la prestación de atención sanitaria y la insuficiente inversión en la salud de la mujer. Es importante reconocer el enorme potencial que tiene el papel de las mujeres dentro de la economía. Actualmente, Ecuador está realizando pruebas para la detección oportuna del cáncer cervicouterino con pruebas moleculares de VPH 16-18 y otros, en población femenina de la Nacionalidad Waorani ubicada en 13 comunidades de la parroquia Inés Arango, cantón Francisco de Orellana, siendo un avance para la salud del Ecuador. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer para cerrar la brecha de salud.