Aquella travesía fue una fortuna para la historia de las ciencias naturales. Según el Ministerio de Cultura y Patrimonio, “fue uno de los primeros en difundir la ciencia, al dar una serie de conferencias publicadas más tarde como Kosmos/Cosmos (1845-1862), que describen las relaciones entre el ambiente físico, la flora y la fauna. En meteorología, introdujo en mapas climáticos la distribución de la temperatura (isotermas) y presión (isobaras) e instituyó un programa mundial para compilar informaciones”. Su estancia en Ecuador fue significativa. Recolectó unos 30.000 especímenes de la flora local y de regreso a Europa le tomó alrededor de 20 años lograr su descripción y clasificación. “Hace más de 250 años se conocía que había 10. 000 especies botánicas en todo el mundo, con el viaje de Humboldt, ese número aumentó a 14.000”, dice la publicación. Afortunadamente mucha de esa documentación original de su relación con la naturaleza y la cultura de los ecuatorianos aún se encuentra en territorio ecuatoriano. Pero uno de los aspectos que sin duda conquistaron el corazón de Humboldt es la gran cadena montañosa que abraza al país; esa magnífica cordillera donde conviven glaciares, lagunas, ecosistemas de páramo con su flora y fauna que sobrevive a miles de metros de altura; y -por supuesto- montañas y volcanes que guardan fuego en sus entrañas. Por su ubicación geográfica la bautizó como La Avenida de los Volcanes. Recorrió varias de ellas y conquistó algunas de sus cumbres: la más desafiante -según sus diarios de viaje- es el “taita” Chimborazo (6263 msnm) que en esa época era considerado el más alto de la Tierra. Humboldt recuerda en sus escritos que le sangraron las encías cuando ascendió al mismo. Siglos después, esta maravilla natural conserva su nombre y comprende aproximadamente 350 kilómetros, donde se encuentran más de 70 volcanes y montañas, 27 de ellas aún activas. Esta cadena montañosa no solo abrió el conocimiento de los entornos naturales de Humboldt, sino que aportó a la comprensión de quienes conviven con ellas. De ahí la popular frase: «Los ecuatorianos son seres raros y únicos: duermen tranquilos en medio de crujientes volcanes, viven pobres en medio de incomparables riquezas y se alegran con música triste”. Estos son algunos de los puntos imprescindibles de la Avenida de los Volcanes: Cayambe Su cumbre más alta se encuentra a 5.790 msnm y es el único volcán del planeta atravesado por la línea equinoccial, que divide la tierra en dos hemisferios iguales. Su nombre indígena es Guayamburo y era considerado el protector de los territorios que le rodean. Cuenta con el refugio Ruales Oleas Berge ubicado a 4.600 msnm. AntisanaEs un estratovolcán que posee el glaciar más extenso del país, el cual se encuentra en el nevado Antisana a 5.704 msnm. Los páramos donde se encuentra, son de gran importancia para el agua potable de la ciudad de Quito y sus alrededores. En sus alrededores se encuentra una pequeña edificación donde pernoctó Humbodlt, en las faldas de este coloso de hielo. También te puede interesar: Cuatro aeropuertos en Ecuador atraen el interés de inversionistas extranjeros Los Illinizas Las montañas gemelas cuya cumbre norte se encuentra a 5.126 msnm y la cumbre sur a 5.248 msnm; las mismas que varían en cuanto a su complejidad, la norte posee una pendiente irregular; y la sur presenta mayor complejidad para el ascenso. En la Reserva Ecológica de los Illinizas, los visitantes pueden realizar actividades recreativas y turísticas. Cotopaxi Cuando Humboldt lo vio por primera vez, se refirió a él como “un cono perfecto, el más bello de todos los nevados”. El Cotopaxi, con 5.897 msnm es el segundo de mayor altura del Ecuador. Su nombre significa “cuello de luna”. El recorrido por sus faldas hacia el refugio José Rivas es muy popular. Quilotoa Se trata de un volcán en cuyo cráter se encuentra una laguna azul turquesa. Su nombre significa Princesa Toa, en honor a la soberana quiteña hija de Carán Shyri XI. La laguna es el resultado de una erupción volcánica suscitada hace cientos de años. Su diámetro es de tres kilómetros y profundidad, de 250 metros.