En antigripales, medicamentos que concentran el 81 % de las prescripciones, representan apenas el 39 % de las ventas, una diferencia que, según la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos del Ecuador (ALFE), evidencia la necesidad de fortalecer la adherencia a los tratamientos y el respeto a la receta médica. Cuando el medicamento sustituye al diagnóstico Según ALFE, los medicamentos más asociados a la automedicación son analgésicos, antiinflamatorios, antigripales, antihistamínicos y, especialmente, antibióticos. Su uso sin supervisión puede ocultar enfermedades, retrasar diagnósticos y generar complicaciones. “La receta médica no es un trámite administrativo; es el resultado de un diagnóstico y de una decisión clínica basada en evidencia”, afirma María Gabriela Moncayo, directora ejecutiva de ALFE. También te puede interesar: Más de 5 años de espera y solo 17% de cobertura evidencian el desafío del acceso a innovación en salud en Ecuador El costo de automedicarse El uso inadecuado de antibióticos favorece la resistencia antimicrobiana, lo que dificulta tratar infecciones y puede prolongar los tratamientos. Según la OPS/OMS, una de cada siete infecciones bacterianas confirmadas por laboratorio en las Américas ya es resistente a los antibióticos. Ante este escenario, ALFE impulsa la campaña ‘La receta se respeta’, que promueve el uso responsable de medicamentos y la disposición segura de los que han caducado o ya no se utilizan. “El medicamento no es un producto de consumo cualquiera. Debe utilizarse con responsabilidad, respetando la decisión médica y siguiendo el tratamiento indicado”, enfatiza Moncayo. Según la organización, reducir la automedicación exige educación, acceso oportuno a los servicios de salud y el compromiso de autoridades, profesionales, farmacias, industria y ciudadanía para fortalecer un sistema sanitario más eficiente y sostenible.