Dicen que no hay mayor alegría para el artista que reencontrarse con el escenario. Y cuando los fans mantienen el cariño intacto, es aún más conmovedor. El grupo musical Kiruba tuvo que esperar 20 años para vivir esa alegría, para cantar las canciones con las que conquistaron a miles de adolescentes -millennials- que hoy están en sus 30s y 40s. Muchas cosas cambiaron en ese tiempo. Los celulares de tapa, con baja resolución e Internet inexistente ahora son reemplazados por tecnología de última generación, lo que permitió a algunas personas transmitir su concierto de reencuentro en vivo, a través de historias de Instagram. La moda también ha cambiado, sin embargo, eso no detuvo a algunos seguidores de la banda quienes usaron los particulares cintillos que marcaron estéticamente a una generación que no se perdía un solo episodio de Popstar (2003): uno de los realities show más exitosos de la TV ecuatoriana y de donde nació este grupo. Pero lo que no ha cambiado es la camaradería, la química de sus integrantes y el efecto que generan sus temas como ‘Quisiera’, ‘Me pierdo’, ‘Mirando como un bobo’, ‘Camina’, ‘Se me fue’, entre otras, las cuales emocionaron a su público hasta las lágrimas. Gabriela Villalba, María José Blum, Mariela Nazareno, Diana Rueda y Cecilia Calle brillaron en el escenario el pasado 11 de julio en el Teatro San Gabriel en un concierto íntimo. Desde el primero hasta el último minuto, su presentación fue emotiva. La mayoría de ellas viajaron cientos, miles de kilómetros desde tierras lejanas para estar ahí: Australia (donde vive Gaby junto a su esposo), Alemania (donde está radicada Mariela junto a su esposo e hija), EE.UU. (el país de residencia de Cecilia junto a su familia) y Guayaquil (ciudad donde María José nació y vive en la actualidad con su esposo e hijas). Sin embargo, ni la distancia ni los años las alejaron. Gracias a la insistencia de María José Blum, las agendas se ajustaron, los planetas se alinearon y se dio el concierto al que nombraron: “Te llevo en mi corazón”, un regalo para sus seguidores. Como un grupo de amigas que se vieron apenas hace unos días, se abrazaron, lloraron juntas y disfrutaron al máximo de aquella noche memorable. Porque ese es el poder de la música, que trasciende el tiempo, las generaciones y se inmortaliza en canciones que -a pesar de los años- despiertan las mismas emociones. Por fortuna, hay cosas que nunca cambian. ¿Qué ha significado para ustedes verse después de tanto tiempo? María José Blum: Creo que eso lo puede ver todo el mundo en un video que subimos a redes sociales cuando nos encontramos. Fue emocionante, tuvimos una mezcla de sentimientos, porque no llegamos todas al mismo tiempo sino que nos fuimos encontrando y fue maravilloso. Hemos llorado, nos hemos reído, no hemos parado de hablar ni hemos dejado de abrazarnos. Se nota que no solamente estamos trabajando juntas, sino que somos como hermanas, que crecimos juntas en un proyecto y que esa amistad sigue el día de hoy, que estamos muy unidas. ¿Por qué creen que Kiruba fue un fenómeno que hasta ahora no se ha repetido en el Ecuador y por qué el público les sigue teniendo ese cariño intacto? Mariela Nazareno: Pienso que es porque la gente nos conoció tal cual como somos. Nos conocieron en un reality y vieron nuestro proceso. Nos vieron llorando, con maquillaje y sin él, equivocándonos, aprendiendo, superando esos bloqueos mentales que en mi caso me hacían creer que no podía bailar. La gente se identificó con eso, mostramos nuestra verdadera esencia, no tuvimos poses, no vieron el producto final y ya... crecieron con nosotras. Gaby Villalba: Muy pocas bandas permiten que la gente pueda ver el proceso. En ese tiempo no había redes sociales, entonces la gente se sentaba a ver la TV, desde el abuelito hasta el más chiquito de la casa. Aunque haya pasado el tiempo, las personas nos tienen en su memoria, eso genera una cercanía. Hay muchas bandas que pueden ser exitosas y tener canciones increíbles, pero la conexión que tiene Kiruba con el público es muy especial. ¿Cómo hubiese sido Kiruba si se formaba en la actualidad, en el cual tenemos redes sociales, lo que cambia la dinámica en la industria musical? Mariela Nazareno: Seguramente ya no estuviéramos tanto en la memoria del público. porque lo que pasa ahora en redes sociales es súper efímero. Estás ahí un rato. Considero que estar en redes nos demandaría mucha más energía porque tendríamos que estar grabando 24/7. De hecho, el video de cuando llegamos, cada una graba con su celular; pero aún así es orgánico y tan natural. Diana Rueda: La realidad es que si es que hubiéramos salido ahora, sería algo que, como dice Mariela, duraría lo que dura la moda. Entonces, una canción tendría éxito un año a lo sumo, si es que pega mucho y la viralizan en TikTok, y listo, se acabó. Los que tenían carrera desde hace unos cinco años antes de la pandemia, esos son los que hasta el día de hoy, incluídos los artistas de los 90s, empezaron a sacar discos y la gente está escuchándolos nuevamente porque hay esa tendencia de escuchar lo que te trae buenos recuerdos. Y la moda ha vuelto, no solamente el vestirse como en los noventas o inicios del 2000, sino también que se ha traído la buena música. Cuando escuchan sus canciones de esa época, en la que Kiruba fue un éxito, ¿Cuál es su análisis? ¿Qué contaban y qué les interesa contar ahora? Cecilia Calle: ¡Qué sufridoras que éramos! (risas). Gaby Villalba: En el primer disco, Kiruba simplemente hizo ‘Camina’, una canción de Diana, en la que luego todas colaboramos. Fue la única, porque el resto eran canciones elegidas por el productor y que trataban temas de amor, desamor, como ‘Mirando como un bobo’, ‘Quisiera’ que contaban un poco ese amor adolescente. Y en el segundo disco hay una canción que justo estaba escuchando ayer, que se llama ‘Calle Desierta’ y que dice ‘No hay vacío y dolor / la luna siempre se llena, para que se abra una flor es necesario que llueva’. Cada vez las letras se volvieron un poco más profundas, hasta las últimas canciones que hicimos: ‘Se Alma’ y ‘Se me fue’, esta última la hizo Diana y es una mezcla de funk con ritmos andinos, con una historia, sí, romántica, pero ya desde otra perspectiva. Ya no es desde la víctima: ‘porque me has dejado como tus zapatos, rotos y tan sucios’. Por ejemplo en ‘Se Me Fue’, no hay culpables. A veces el amor, cuando no es con la persona correcta, se acaba y está bien que tú vayas por allá y yo por acá. Es un amor más maduro. María José Blum: Lo importante de nuestras letras es que son las que deberían permanecer en la música, porque lastimosamente hay muchas influencias actualmente, en las que las letras están un poco distorsionadas, donde denigran a la mujer. Lo valioso es que la generación que nos siguió está contagiando a la generación actual, porque hay mucha gente joven que están escuchando nuestras canciones. Eso quiere decir que somos un producto muy natural, fresco y que se mantiene así. ¿Cómo Kiruba les cambió la vida? Cecilia Calle: En todo. Para mí fue un antes y un después. Kiruba significa mi independencia, porque salí de mi casa, pasé de cuidar a mis papás a vivir sola. Pasé de una familia a otra, con las chicas. Fue tan impactante que se grabó tanto en mi subconsciente que no importa cualquier proyecto de música o cualquier otro proyecto que haya hecho con mis hijos, siempre en mi corazón estará Kiruba. Esos recuerdos perdurarán siempre. ¿Qué significan para ustedes los fans de Kiruba? Gaby Villalba: Uy, los fans son todo. Son el corazón de Kiruba. Creo que si estamos de vuelta es por ellos. Si es el reencuentro y si estamos haciendo esto es por los fans. María José Blum: Y ayer llegó un mensaje que creo que nos llegó a todas porque solicitaba hablar con el club de fans de Kiruba y nos sugirió una lista de canciones que lo tomamos a consideración. Nos han escrito de varias partes del mundo, preguntándonos cuándo vamos a ir a EE.UU. o Europa y eso nos genera mucha alegría.