A lo largo del tiempo, a las mujeres se les han asignado tareas o roles por una simple cuestión de género, tales como el estar a cargo del hogar o tener la responsabilidad de cuidar a sus seres queridos. A todo este trabajo invisible que históricamente ha recaído en el sexo femenino, se le suma el kinkeeping, un fenómeno que se ha visibilizado más en los últimos años y que consiste en mantener unida a la familia. ¿Qué es el kingkeeping? Desde hace algún tiempo se comenzó a usar el término en inglés, kinkeeping, para referirse a ese rol que han asumido las mujeres durante décadas, por gusto o, en la mayoría de los casos, por obligación, de ser el “pegamento familiar”. También puedes leer: Paridad de género total en las Olimpiadas de París 2024 Para plantearlo en términos prácticos, te lo explicamos con un ejemplo cotidiano. En las grandes reuniones o eventos familiares como cumpleaños o celebraciones como Navidad, ¿en quién suele recaer la mayor responsabilidad? ¡En ellas! Las mamás, abuelas o tías quienes se encargan de hacer las invitaciones; comprar y preparar la comida; arreglar la casa y una larga lista de tareas desgastantes con la finalidad de que haya una sana convivencia y todos estén a gusto. Los riesgos del kinkeeping para las mujeres Este trabajo obligatorio y claramente no retribuido, se puede convertir en un gran problema para las mujeres por diferentes razones: Estrés: el estar a cargo de todo este trabajo y cumplir con las expectativas puede representar una importante carga mental. Además, es importante mencionar que esto es un extra a la ya complicada agenda diaria que incluye, por ejemplo, el trabajo o mantenimiento del hogar. Agotamiento: todo este trabajo puede ser extenuante. El no contar con el apoyo de alguien para repartirse las tareas de manera equitativa, como suele suceder, puede contribuir al cansancio extremo que enfrentan muchas mujeres. Insatisfacción: cuando se asume este rol por obligación, los niveles de insatisfacción son mayores. Esto, a la larga, se puede ver reflejado en las interacciones con los demás. Perpetuar estereotipos: el riesgo de seguir fomentando estas prácticas es que las nuevas generaciones también asuman esto como un comportamiento normal y, por lo tanto, lo repliquen. Un fenómeno con ¿ventajas? Pero como todo, siempre hay dos partes. Así como para algunas mujeres el kinkeeping es desgastante, hay otras quienes aseguran es gratificante que todo su esfuerzo sea vea reflejado en la convivencia familiar. También te puede interesar: Representación de la mujer en la publicidad más allá del hogar Este fenómeno social también le brinda satisfacción a ciertas personas porque notan que esto les permite forjar lazos o vínculos más sólidos con sus seres queridos. Además, a nivel anímico, el que los demás recurran a ellas para resolver algunas situaciones les genera orgullo. Fuente: Emprendedor