“En los 38 años de vida de la compañía, nunca hemos visto una situación así”, afirma Jean-Pierre Cecillon, Director Regional de Kingston para Sudamérica, al describir un escenario marcado por un desequilibrio extremo entre oferta y demanda. A diferencia de otros componentes tecnológicos, la memoria no sigue un comportamiento de precios tradicional. Según explica Jean-Pierre, se trata de un mercado regido por dinámicas de “commodity”, donde los costos fluctúan en función directa de la disponibilidad de semiconductores. Y hoy, esa disponibilidad es limitada. Kingston, que no fabrica chips pero sí los integra en productos finales, enfrenta una presión directa desde el origen de su cadena de valor: los fabricantes de semiconductores, desbordados por la demanda global. Te invitamos a leer: BYD ATTO 8: el SUV súper híbrido de siete plazas que acelera la estrategia de la marca en Ecuador El detonante principal de esta crisis es la carrera por liderar el desarrollo de inteligencia artificial. Carolina Maldonado, Vicepresidenta de Ventas y Mercadotecnia para América Latina de Kingston, señala que gigantes tecnológicos como Meta, Microsoft y otros hyperscalers están acaparando grandes volúmenes de memoria y almacenamiento para sostener sus infraestructuras. “La demanda es tal que ya hay producción vendida hasta 2026”, advierte. Esto ha provocado incrementos de precios de hasta un 200% en algunos productos, una tendencia que, lejos de estabilizarse, podría prolongarse en el tiempo. El impacto no se limita a los grandes centros de datos. La escasez comienza a trasladarse al mercado general, afectando tanto a consumidores como a empresas. Geraldine Stack, Business Manager Flash & SSD de Kingston para Latinoamérica, explica que los usuarios están adaptando su consumo: compran menores capacidades o postergan inversiones. En el ámbito corporativo, en cambio, las decisiones no pueden esperar. “Muchas organizaciones deben seguir invirtiendo, incluso con precios altos, porque la memoria es solo una parte de proyectos tecnológicos más amplios”, señala. De cara al futuro, el panorama no muestra alivios inmediatos. La construcción de nuevas fábricas de semiconductores tomará tiempo y no se espera una mejora significativa en la oferta hasta 2027. Mientras tanto, la industria se ajusta: desde fabricantes que reducen configuraciones base en equipos hasta empresas que optan por extender la vida útil de sus sistemas actuales. En medio de esta transformación, la inteligencia artificial no se detiene; por el contrario, continúa acelerando una crisis que redefine las reglas del ecosistema tecnológico global.