En el Esmeraldas de “ayer”, en un sector conocido como Barrio Caliente, Karla creció en un entorno familiar que le regaló la filosofía de que la perseverancia te lleva a cumplir objetivos. “Si el panorama no es favorable, hay que generar la oportunidad. La educación y la preparación pueden guiarte al camino correcto”, menciona. “Mi infancia me saca sonrisas”, cuenta mientras sus ojos se cristalizan. Sus padres nunca apagaron el faro que alumbraba todas sus fantasías. Por lo contrario, siempre hicieron su mayor esfuerzo por mantener prendida esa luz y fueron, sin lugar a duda, parte fundamental de su éxito. En aquel tiempo, la provincia no poseía las condiciones para que un artista pudiera desarrollarse como tal. Por esta razón, la familia Quiñónez eligió inundarse de conocimientos artísticos y darle el soporte necesario para que su hija crezca en este ámbito. Una de las experiencias más enriquecedoras para Karla fue, a sus 12 años, participar en el concurso de televisión ‘Juguemos a cantar’. El apoyo que recibió por parte de sus seres queridos y por “una provincia entera”, como ella señala, reafirmó su gusto por la música y la motivó a escalar en el sector. Un recorrido que impacta Alcanzar reconocimientos, abrir puertas y batallar siendo mujer en esta sociedad es complicado, “pero cuando eres una mujer negra se requiere el doble de esfuerzo”. Sin embargo, el racismo y la descriminaciónnunca hicieron que la artista de un paso al costado; la fortalecieron. Cuando Karla empezó su carrera musical se dio cuenta de que había poca participación femenina y, más aún, de mujeres afrodescendientes. “Eso me puso en un escenario en el que tenía la responsabilidad de seguir adelante y convertirme en un ejemplo para las mujeres que, como yo, tienen sueños”, señala. “Los pasos que he dado han significado inspiración para algunas niñas y espero haber sembrado en ellas la semilla de que su voz merece ser escuchada”. Años después, la cantante hace una retrospectiva de que los obstáculos que se presentaron en su camino nunca fueron lo suficientemente grandes como para desistir y los pasos que ha dado “han significado inspiración para muchas niñas”. Esa es la huella que quiere dejar en el mundo.