Desde inseguridad hasta apagones, los consumidores ecuatorianos han demostrado ser resilientes ante los efectos externos del mercado. Si vamos en un recorrido cronológico el inicio del año arranca con un fuerte remezón que fue la toma del canal de televisión TC por grupos delictivos. En esas dos semanas posteriores el ecuatoriano adquirió hábitos similares a los de la época de pandemia: Alto consumo dentro de casa: De ahí que categorías como sazonadores, crema de leche, pasta de tomate, entre otras crecieran a doble dígito en ese periodo. Menos exposición: La fiesta se realizó dentro del hogar. Crecieron categorías como te líquido +18%, snacks +10% y cerveza +9% entre otras, versus el trimestre de 2023. Rituales de belleza inhouse: El ecuatoriano recuperó el ritual de belleza y comenzó a comprar más tintes, fragancias y maquillaje para reuniones dentro del hogar. En el segundo trimestre del año se reconfigura el gasto como respuesta al incremento del IVA, que si bien la canasta de consumo masivo en proporciones no debería ser tan afectada (las categorías que graban IVA representan el 43% de la venta), en la mente del consumidor el impacto fue mayor. En este trimestre las Marcas Propias tuvieron un crecimiento del 57% en ventas versus el mismo trimestre del año pasado. Otro fenómeno que nos dejó el efecto de la inseguridad en el primer semestre del año fue la pérdida de participación de la tienda de barrio. El tendero fue presa de la inseguridad y las “vacunas”, lo que lo obligó a cerrar sus locales o trasladar la “vacuna” (incrementa el precio al consumidor). De esta forma, la tienda llega en este trimestre a su menor participación histórica del 17,3% a total canasta de consumo masivo. Así también afectando a su canasta principal que es Bebidas (38% en el segundo trimestre del 2023 a 29% en el segundo trimestre del 2024), así como a una canasta donde no tenía su fortaleza como Aseo personal (12% en el segundo trimestre del 2023 a 10% en el segundo trimestre 2024). El impacto del IVA generó efectos contraintuitivos como por ejemplo: Con este efecto impositivo, se desarrolló una dinámica de recortar el gasto en el canal HORECA (hoteles, restaurantes y cadenas), por lo que el ecuatoriano salió menos a la calle, y por ende, gastó menos fuera de casa. Esto desarrollo un fenómeno en el consumo masivo dividiendo las categorías en tres tipos: Entrando al segundo semestre del año estuvo marcado por dos tónicas diferentes. Mientras los apagones desaceleraban categorías que dependían de la refrigeración. Las promociones y la estrategia del Black Friday llamó la atención del shopper ecuatoriano. En principio, 6 de cada 10 ecuatorianos declararon que compraron solo lo necesario para evitar que los productos se dañen. En este contexto, el shopper ha optado por comprar formatos más pequeños para poder evitar que los apagones dañen el producto. También te puede interesar: Momentos económicos clave: Lecciones 2024 y tendencias 2025 Por otra parte, el efecto del Black Friday atrajo al comprador ecuatoriano quien se aceleró a aprovechar las promociones y concursos que se encontraban vigentes en los diferentes negocios. El SRI reporta que el crecimiento de ventas en este periodo fue de 46% contra el año pasado. Esto me hace sentido cuando vemos que el ecuatoriano estuvo muy restringido por los dos factores conversados anteriormente y estas promociones de fin de año fueron la oportunidad para destapar el consumo. Como resultado se evidencia con optimismo el cierre del final del año para el negocio de HORECA y el gasto en general. Durante este año, en términos de los canales de compra, se destacan: Búsqueda de tráfico al moderno por medio del precio: Migración del gasto del canal tradicional al Discounter que maneja precios menores. Promociones agresivas de los supermercados como estrategia de defensa. Apertura de puntos de venta: Principalmente el Discounter logró tener una expansión agresiva por la sierra y costa del Ecuador. Colocándose como el retailer con el mayor número de puntos de venta (+600). Perspectivas 2025 Considerando los temas que pueden impactar el consumo masivo podríamos destacar cuatro tendencias a considerar para el próximo año. 1. Canasta de consumo masivo inversamente proporcional al PIB: En 2025 considera un crecimiento entre 1,2% y 2,2%. 2. Guerra de precios no es innovación: El precio del trigo y la palma se podrían ver afectados debido a la incertidumbre en el suministro y la demanda. Esto empuja a varias marcas a lanzar muchas nuevos SKUs que solo buscan bajar el contenido para mejorar el precio, dando como resultado innovaciones que en verdad son renovaciones. 3. Desarrollo de canales: Al comparar Latinoamérica con Ecuador se evidencia el subdesarrollo de canales que tienen aún potencial de crecimiento. Vemos con buenos ojos el desarrollo de canales de compra como: Hipermercados, Discounter y Minimercados. Hipermercados: Crecimiento si aprovechan el surtido y desarrollan experiencias. Discounter: Todavía quedan regiones por explorar y el modelo debe migrar de la canasta limitada a la canasta ideal. Aceptando pagos electrónicos e incrementando categorías y marcas. Minimercados: El peso que tienen en Latinoamérica es 14% de las ventas, mientras en el país es apenas el 4%. Donde cierren tres tiendas, abrirán un minimercado para captar este gasto. 4. Crecimiento de las Marcas Propias: buscarán más espacios y desempeño en nuevas categorías. Pueden existir diferentes fenómenos externos que golpeen al comprador ecuatoriano. Debemos considerar que no es tan fácil pronosticar el futuro, pero podemos prepararnos ante factores que ya venimos estudiando y mantienen una tendencia similar a la de países vecinos.