Kallari, que en kichwa significa comienzo, nació en 1997 en la provincia de Napo con la unión de 21 comunidades amazónicas y el apoyo de la Fundación Jatun Sacha y otras organizaciones. Casi tres décadas después, el proyecto reúne a más de 850 familias y beneficia a alrededor de 2.500 personas, consolidándose como uno de los bioemprendimientos comunitarios más representativos del país. También te puede interesar: Proyecto GArua estudiará cómo el cambio climático amenaza la biodiversidad de Galápagos Durante más de seis años, la Dirección de Investigación e Innovación de la Universidad Internacional SEK (UISEK) trabajó junto a la organización para sistematizar su modelo de gestión. La investigación transformó prácticas operativas y conocimientos ancestrales en una metodología con respaldo científico, capaz de servir como modelo de transferencia de conocimiento e innovación social para otras comunidades y proyectos a nivel internacional. Los resultados fueron presentados durante el Salón del Chocolate de Quito, en la conferencia "Emprender para la comunidad y la naturaleza", con la participación de Gerson Diego Andi Cerda, administrador de la Asociación Kallari; Nilofer Bharwani, de Kennesaw State University; y Carmen Amelia Coral Guerrero, directora de Investigación e Innovación de la UISEK. La investigación también destacó la contribución del modelo de Kallari a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La organización promueve la conservación de los bosques amazónicos y el fortalecimiento de las comunidades locales, mientras que el 62% de sus integrantes son mujeres, reflejando un modelo de desarrollo con enfoque de inclusión y sostenibilidad. Actualmente, Kallari ha diversificado sus actividades más allá de la producción de chocolate. La asociación impulsa iniciativas de ecoturismo comunitario, recorridos por las chakras amazónicas, visitas a fincas cacaoteras, proyectos de conservación forestal y acciones para preservar los conocimientos y tradiciones ancestrales de las comunidades kichwas. La sistematización del modelo de Kallari representa un paso importante para demostrar que el conocimiento ancestral y la investigación científica pueden complementarse para fortalecer emprendimientos sostenibles. El caso abre la posibilidad de replicar esta metodología que busca combinar rentabilidad, conservación y desarrollo comunitario Fuente: Asociación Kallari / UISEK