En aquel tiempo, donde las tradiciones ancestrales se entrelazaban con los primeros destellos de la modernidad, la sociedad se encontraba en un cruce de caminos, rodeada de promesas y desafíos que forjarían el destino de las décadas venideras. En este escenario de transformación y expectación, París fue testigo de un hito sin precedentes: las mujeres, por primera vez en la historia, se lanzaban al escenario olímpico. Aunque este acontecimiento resonó como un eco de progreso en una sociedad ansiosa por trascender las limitaciones del pasado, su participación apenas rozaba el 2.2%. Pero como en cualquier gran relato, la verdadera trama se desarrolla con el tiempo. Y, si bien en este caso tuvieron que pasar 124 años de espera, estamos viviendo en la época donde, por primera vez, las atletas femeninas tendrán una paridad en su participación. También te puede interesar: Más allá del arcoíris: Orgullo LGB+ (PLUS) ¡Todos los días del año! Y, como si fuera algo del destino, París será partícipe de este momento histórico, que marca un hito indiscutible en la búsqueda de la igualdad en el deporte. Desde aquellos primeros Juegos en 1900, donde ellas apenas lograban hacerse notar entre una multitud de competidores masculinos, hasta el 2024, donde se alzarán como protagonistas indiscutibles de la igualdad en el deporte. Cada edición de los Juegos Olímpicos ha sido un capítulo más en esta epopeya de igualdad, donde las mujeres han desafiado estereotipos y barreras, mostrando al mundo su destreza atlética, gracia y poderío. Un claro ejemplo de ello es Neisi Dajomes, una figura que eleva el orgullo ecuatoriano, quien en 2020 se llevó la medalla de oro en levantamiento de pesas, marcando un momento histórico y demostrando el poder de las mujeres en el deporte. Y este verano, la joven ecuatoriana, tras su destacado desempeño en el Mundial de Levantamiento de Pesas en Tailandia, se prepara para hacer historia una vez más en los Juegos Olímpicos de París 2024. Queda mucho trabajo por hacer para garantizar que la igualdad de género en el deporte no sea solo un logro ocasional, sino una realidad permanente. Pero con cada paso adelante, con cada victoria alcanzada, nos acercamos un poco más a un mundo donde el talento y el esfuerzo son los únicos criterios que importan, independientemente del género de quien los posea. Por: Rossana Carpio Frixone