A pesar de tener una rica historia arquitectónica, que ha evolucionado de buena manera hacia la construcción sostenible -claro ejemplo es el Aeropuerto El Dorado- Bogotá será tema de otro momento, porque hoy retratamos a uno de los arquitectos que han emergido de la ciudad: Juan Guarín, un profesional con la visión de promover la sostenibilidad en la industria desde su concepción. Un viaje por la sostenibilidad Con un acento rolo bien marcado, Juan asegura que para él hablar sobre sostenibilidad, en general, es enmarcar un trabajo de triple impacto hacia lo ambiental, económico y social. Pero al asociarlo con la arquitectura, enfatiza que la sostenibilidad es la base de este oficio. Y, si bien esta profesión tiene tonos tanto técnicos como artísticos, al mismo tiempo tiene un impacto social, educativo y cultural capaz de cambiar la calidad de vida de las personas y las ciudades. Desde sus 16 años, antes de graduarse como arquitecto, esa siempre fue la premisa de Juan, quien ahora es Sustainability Expert en Perkins Eastman, una de las firmas arquitectónicas más importantes en materia de sostenibilidad. Su relación con este propósito no empezó hace cinco años cuando ingresó a la empresa, pues según afirma, las experiencias en su natal Colombia se lo inculcaron. “Desde que me gradué de la universidad quise apoyar social y ambientalmente al mundo, y sabía que como arquitecto podía hacerlo. En Colombia no fue fácil, la arquitectura y la construcción miraba más hacia lo comercial, a crear casas o edificios que cumplan en ser rentables; pero no se enfocan a generar espacios habitables y 100 % funcionales para la gente”, señala. Para él, la sostenibilidad siempre fue el fin, a pesar que muchas veces en su carrera profesional quiso tirar la toalla. Esta idea de crear un futuro sostenible siempre estuvo basada en un bien común y eso se ve bien reflejado. Años atrás, en una comuna unos kilómetros alejada de Bogotá, el Gobierno colombiano desarrollaba el Proyecto Techos para Mi País y Juan tuvo la oportunidad construir casas de madera para las personas que vivían ahí. “Ver las condiciones infrahumanas en las que vivía la gente se convirtió en mi mayor incentivo y motivación para tratar de hacer algo que cambiar la suerte de esas personas”. Para Juan, ayudar estos espacios es el ejemplo ideal de democratizar la arquitectura. Democratizar la construcción sostenible Construir sosteniblemente no es más caro que hacerlo de la forma convencional. Eso sí, si en realidad se quiere ser sostenible, el proyecto debe partir de una base enfocada en la sostenibilidad y no solo adquirir elementos o detalles post obra para alcanzar una certificación. Por eso, Juan Guarín detalló los principales beneficios de fomentar la sostenibilidad en las obras. Tener acceso a espacios físicos a los que antes no había por temas de costos Arquitectura como un modelo de aprendizaje: explicar las funciones y modalidades de cada componente que hace la construcción sostenible. Generar un cambio de cultura Proyectos de múltiples usos Un ejemplo de democratización Juan ejemplifica la democratización de la construcción sostenible con la escuela elementaria John Lewis. Fue diseñada para ser la primera en el Distrito de Columbia en lograr Net Zero Energy (NZE), y busca la certificación LEED for Schools Platinum y WELL, estableciendo un nuevo punto de referencia. A través de estos enfoques, el entorno está diseñado para mejorar el desempeño, la salud y el bienestar de los estudiantes y maestros, así como para reducir los costos del ciclo de vida del edificio.