Tras varios años al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Ecuador, Juan Carlos De la Hoz culminó su gestión en agosto de 2025. Durante su liderazgo, el organismo impulsó proyectos transformadores en movilidad urbana, energía renovable, financiamiento para pymes y conservación ambiental. En esta conversación de cierre, el exrepresentante hace un balance de los logros alcanzados y de los aprendizajes que deja al país y a su equipo. ¿Cuáles fueron los principales hitos de su gestión en Ecuador? Uno de los temas más transformadores fue poner en operación el Metro de Quito. Personas que antes se demoraban una hora en sus trayectos ahora tardan 34 minutos aproximandamente. Además, ha revitalizado el centro de la ciudad y los negocios locales. Otro hito clave fue la conversión de deudas para conservación: Creamos mecanismos innovadores que reducen el servicio de la deuda externa y aseguran inversión en Galápagos y en el biocorredor amazónico durante 20 años. El tercero, hemos crecido en financiamiento al sector privado. Pronto seremos el principal financiador de nuevos proyectos de energías renovables. ¿De dónde nace la visión social y ambiental del BID en el país? Es un mandato de nuestros países miembros. Apoyar la transformación social en educación y salud, y enfrentar la crisis climática. La ventaja en Ecuador es que hemos encontrado contrapartes con la misma visión, en distintos gobiernos. Eso nos permitió actuar en temas como la prevención de violencia, el financiamiento de energías renovables y el apoyo a la inversión privada. En Ecuador vivimos una situación compleja que altera la vida cotidiana. Nuestro rol ha sido reforzar la prevención y apoyar la institucionalidad para revertir esa tendencia. Esta línea de acción, poco habitual en multilaterales financieros, se sumó a los programas de educación y salud como ejes sociales para garantizar que la seguridad se aborde desde las raíces: más oportunidades, menos vulnerabilidad. Además de energía y seguridad, ¿qué otros sectores se han beneficiado? Hemos apoyado con financiamiento a pequeñas y medianas empresas a través de la banca pública de segundo piso, llegando a sectores vulnerables como mujeres, personas en movilidad humana y adultos mayores productivos. También financiamos el eje vial sur hacia Perú, un proyecto esperado por más de 30 años que dinamizará comercio y servicios básicos. Y trabajamos con el Ministerio de Educación en educación intercultural y con agronegocios en la Amazonía. "Hemos apoyado la prevención frente a la violencia y al narcotráfico, con préstamos y asistencia técnica, porque la seguridad también es clave para el desarrollo". El Metro de Quito redujo tiempos de viaje de más de 1 hora a 34 minutos, beneficiando a miles de usuarios. 20 años de inversión en conservación garantizan la conversión de deuda para Galápagos y el biocorredor amazónico. El BID facilitará la incorporación de 800 megavatios de energía renovable al sistema eléctrico nacional. Al 2030, Galápagos proyecta eliminar casi por completo el uso de diésel en su matriz energética. ¿Cuáles fueron los avances más innovadores en energías limpias? El país logró subastar proyectos que generarán 800 megavatios de energía renovable para la red eléctrica. Creamos una garantía pública inédita en la región que dio confianza a inversionistas privados. También apoyamos la generación distribuida, con proyectos de hasta 10 megas. En Galápagos impulsamos un plan de transición para que al 2030 casi no se consuma diésel. Y diseñamos viviendas adaptadas a cada región, más resilientes al cambio climático. ¿Qué lecciones deja su gestión? La primera es la colaboración. Aunque tengamos músculo financiero, el impacto se logra movilizando actores y aprovechando la credibilidad construida. La segunda, las soluciones más efectivas nacen de lo local. Y la tercera, trabajar con jóvenes. En ellos todavía hay esperanza de que se pueden hacer mejor las cosas, por eso hemos invertido en sus organizaciones. También te puede interesar: Milagro del capitalismo: ¿dónde encontraremos el siguiente? ¿Qué mensaje deja a su equipo y a la nueva representación del BID en el ecuador? Lo fundamental es usar de manera responsable la confianza que BID ha ganado. Ese es un privilegio que debe ponerse al servicio de instituciones, empresas y ciudadanos. El equipo técnico tiene gran credibilidad; hay que construir sobre esa base y escalar con mayor impacto. ¿Y cuáles son sus próximos pasos personales? Me dedicaré a mi faceta de artista, fortaleciendo mi galería tanto en Ecuador como en Madrid, con el propósito de impulsar a creadores ecuatorianos y latinoamericanos. Continuaré en Ecuador, un país que me encanta y con el que mantengo profundos vínculos personales y comerciales. Aunque haya concluido mi gestión en el BID, seguiré buscando maneras de aportar al desarrollo nacional, porque aquí todavía hay muchas transformaciones por hacer.