"El reto no es adoptar tecnología, es convertirla en capacidades reales sin deshumanizar la organización". En Nestlé Ecuador, Josué De La Maza impulsa un liderazgo que combina orden, cercanía y construcción de capacidades. Su mirada integra tecnología como habilitador, cultura colaborativa y una misión clara: crear valor compartido para la sociedad, sin perder el enfoque humano. Romper silos para decidir mejor Una prioridad es derribar barreras internas. “Busco romper silos, promoviendo un pensamiento holístico”, afirma, para que las áreas no operen aisladas y entiendan el impacto de sus decisiones en el negocio completo. Además, sostiene que el liderazgo ocurre más allá de la oficina: “mantengo un contacto muy cercano con clientes, proveedores y socios”. Tecnología sin deshumanizar El líder de Nestlé Ecuador reconoce que la transformación es acelerada y exige adaptabilidad. Por eso impulsa “digitalización, uso de datos, inteligencia artificial, automatización y robótica” para fortalecer decisiones y generar valor. Pero fija un límite claro: “el reto es que estas tecnologías potencien a la organización sin deshumanizarla”. También te puede interesar: Jamie Beck: Liderar con visión en la minería moderna Valor compartido como modelo operativo Para él, los negocios son mucho más que rentabilidad y las empresas deben actuar como ciudadanos corporativos. Esto se traduce en una forma de operar. “Nuestra misión es Crear Valor Compartido para la sociedad. Un ejemplo concreto es nuestro trabajo con más de 7.500 cacaoteros a través del Plan Cacao, enfocado en su desarrollo productivo, económico y social”. Disciplina para sostener el balance En lo personal y lo organizacional, prioriza el orden. “Creo profundamente en la disciplina personal”, dice, porque permite fijar límites entre trabajo, descanso, familia y ejercicio. Su premisa es directa: “sin disciplina no hay balance”, y ese criterio lo traslada a la gestión para sostener el ritmo de responsabilidad. Legado que trasciende Josué De La Maza busca dejar una organización que funcione más allá del líder. “Una empresa es como un reloj: debe seguir funcionando cuando el líder ya no esté”, sostiene. El legado se sostiene en proyectos de largo plazo, inversiones y marcas relevantes.