En el mundo del deporte ecuatoriano, un nombre resplandece con luz propia: Jefferson Pérez. Su legado trasciende las fronteras del atletismo, alcanzando las cumbres de la inspiración y la superación. En 1996, en los Juegos Olímpicos de Atlanta, a sus jóvenes 22 años, Pérez grabó su nombre en la historia al convertirse en el primer ecuatoriano en ganar una medalla olímpica. Nacido en el barrio de El Vecino en Cuenca, el 1 de julio de 1974, Jefferson no solo destacó en las pistas de competición, sino que también forjó su camino en el ámbito académico. Se graduó como Ingeniero Comercial y obtuvo un Máster en Administración de Empresas en la Universidad del Azuay. Hoy, su espíritu emprendedor lo lleva a incursionar en proyectos inmobiliarios, la representación de deportistas y la organización de eventos deportivos de gran envergadura. En una conversación con Jefferson en las instalaciones de Ekos, emerge un relato de perseverancia y transformación. Tras su retiro del deporte activo, Pérez no se conformó con el brillo de sus medallas, sino que buscó reinventarse. Su viaje hacia el autodescubrimiento lo llevó por caminos de aprendizaje y superación personal. “Hay una frase muy popular que dice, conforme la vida te da la enfermedad, te da la cura. Y en mi vida particular, la vida ha sido muy generosa porque me ha dado una catarata de necesidades”, dijo el deportista cuando se le preguntó acerca de su necesidad de reinventarse y de ir más allá del deporte. Recuerda que se dio cuenta de la necesidad de estudiar cuando, tras su hazaña histórica, con apenas 22 años se le preguntó en una entrevista internacional sobre las Islas Galápagos, “un lugar maravilloso, uno de los mejores del mundo”. Cuando le consultaron más acerca de su flora e historia, él recuerda haberse “quedado helado”. “No tenía ni idea de lo que me estaban preguntando. Entonces, comprendí que no era el deportista que necesitaba ganar medallas, sino era el ciudadano que necesitaba acceder a información, información académica de investigación, para poder dar una respuesta más valedera, porque además representamos a una nación. No es que nos ponemos una camiseta y solo son las letras escritas, hay una identidad. Entonces eso me obligó a buscar información; y le nació la necesidad de capacitarme. Tuve la suerte gigantesca que la vida me dio por conseguir becas. Estudié administración de empresas, no porque tenía negocios, sino porque quería administrar mi tiempo, mi vida. Y luego de eso, estudié ciencias políticas, no con la idea de hacerme político, sino tratar de tener más conocimiento profundo sobre las circunstancias del país”. Jefferson Pérez nos lleva al corazón de su última pasión: Warmi Runner 2024. Una carrera dedicada a las mujeres, que se realiza en el mes de marzo en Quito, Guayaquil y eCuenca, con distancias de 5 y 10 kilómetros. Pero, ¿cuál es el origen de este proyecto tan significativo? La inspiración llegó de una fuente inesperada: su madre. Una tarde, durante una comida familiar, su madre, una mujer adulta mayor y no vidente, expresó su deseo de participar en uno de los eventos deportivos de Jefferson. Este simple deseo encendió la llama de la inclusión y la justicia en el corazón de Pérez. Así nació Warmi Runner, un evento que va más allá de la competencia atlética. Es un espacio de derechos, donde personas con diversas capacidades encuentran un lugar para triunfar ante la adversidad. Jefferson Pérez nos invita a contemplar una imagen conmovedora: la de su madre cruzando la meta en una de las primeras ediciones en Cuenca. Este momento simboliza la verdadera esencia del triunfo: no solo ganar una carrera, sino superar desafíos y encontrar la fuerza interior para seguir adelante. Warmi Runner llega en su tercera edición en marzo a Quito , Guayaquil y Cuenca. Existen distintos circuitos y está dirigido para mujeres. La palabra warmi significa mujer en kichwa. Warmi Runner, cuyo nombre significa “mujer” en kichwa, es un tributo a la valentía, la determinación y la inclusión. Más que una competencia deportiva, es un símbolo de salud física y mental, donde cada participante es una historia de superación. Este año marca la décima tercera edición de Warmi Runner, gracias al apoyo de los gobiernos provinciales de Pichincha, Guayas y Azuay, así como el respaldo invaluable de la empresa privada. Un evento que trasciende las fronteras del deporte para abrazar el espíritu de la inclusión y la superación. En las palabras de Jefferson Pérez, Warmi Runner no solo invita a correr, sino a conquistar sueños y celebrar la diversidad que enriquece nuestra sociedad.