Mientras gran parte del mundo tiende a destruir la naturaleza en nombre del progreso, Japón cree en abrazarla y nutrirla. Una de las formas en que lo hacen es protegiendo sus árboles mediante un ritual llamado “Nemawashi.” Preservación, no destrucción Es desalentador ver cómo se tala un árbol y su hogar se cubre de carbón y asfalto; presenciar cómo la sombra que brindaba es devorada por estructuras sombrías. En lugar de forzar a la naturaleza a doblegarse ante sus deseos, los japoneses la mantienen cerca de su corazón, creyendo que la preservación y el progreso pueden alcanzarse juntos. Como compartió el usuario de Reddit u/AristonD en una fotografía, los japoneses practican la reubicación de los árboles en lugar de cortarlos. A este ritual lo llaman “Nemawashi,” una palabra que se traduce como “volver a las raíces.” ¿Qué es el Nemawashi? Según una definición compartida por el empresario indio Jai Raj Singh Shekhawat, nemawashi es el proceso de nutrir y proteger las raíces de un árbol antes de trasladarlo a una nueva ubicación. La técnica suele emplearse cuando un árbol madre bloquea una ruta importante o impide el paso. Pero en lugar de matar al árbol arrancando sus raíces, las aflojan lentamente, de manera gradual, desde el lecho del suelo, y lo reubican en otro lugar. Esta técnica permite que el árbol sobreviva al proceso de traslado sin sufrir daños. En lugar de usar motosierras agresivas, hachas o máquinas intimidantes, los japoneses se acercan al árbol con sabiduría, amor y una comprensión que proviene de la religión sintoísta del país. Según el folclore japonés, basado en la religión sintoísta, se cree que los árboles no son entidades inmóviles. Se les venera como espíritus antiguos llamados “kami.” Como explica el Arboreto de Harvard, se cree que cada árbol está atado por un hilo sagrado llamado “shimenawa.” Talando un árbol para arrasar la tierra y reemplazarlo con un diseño paisajístico reluciente, solo se consigue desatar la ira y el enojo del espíritu sobre los taladores. El objetivo no es la destrucción, sino la preservación y el amor. El ritual comienza aflojando con delicadeza las raíces del árbol del suelo. No es un proceso violento, sino que se realiza por etapas, durante meses o incluso años, para que el árbol no sufra un shock. También te puede interesar: ¿Qué puede causar la falta de proteína en el cuerpo? Una vez que el árbol está listo para ser trasladado a un nuevo lugar, los paisajistas lo colocan sobre plataformas de transporte, que suelen ser vigas de madera, plataformas inflables y grúas que lo sostienen con suavidad. Luego, el árbol emprende su viaje hacia su nuevo hogar. “En un mundo donde el rápido desarrollo urbano suele darse a costa de la naturaleza, Japón ofrece un ejemplo poderoso e inspirador: preservar, no destruir.” Para los forasteros o turistas, nemawashi puede parecer un ritual demasiado ceremonial o místico. Pero, al observarlo desde una perspectiva más amplia, esta tradición es una lección envuelta en inspiración, amor, sabiduría, conexión y, por encima de todo, liderazgo. Guiar al mundo hacia un mañana mejor no implica destruir lo que existe hoy.Fuente: Greenmatters