El fundador de Yanbal, Fernando Belmont, tenía una consigna de peso: “quitar el delantal a las mujeres”. Hoy, bajo la dirección de su hija, Janine, Yanbal es una empresa fiel a su promesa de generar productos de calidad y oportunidades. Actualmente, tiene 3.000 mil colaboradores, con 80 millones de productos vendidos al año y 600 mil empresarias. Pero el negocio no solo se enfoca en realzar la belleza, sino en empoderar al género femenino. Yanbal nació dos años después de Janine y, de hecho, su nombre inspiró el nombre de la marca. Confiesa -llena de orgullo- que vivió de primera mano cada momento de la organización. “Desde pequeña participaba en los catálogos, en probar los productos, y en ver y entender cómo vendían. Yanbal siempre fue parte de mi vida”, explica. Su pasión por la empresa es una llama interna, que continúa encendida. A los 12 años -en verano y con un maletín en mano- vendía maquillaje a las amigas de su mamá y caminaba por la calles de su barrio para dar a conocer el negocio familiar. “Era chiquita, pero tenía grandes sueños”, cuenta. También te puede interesar: Arianna Burgos: dejar huellas a través del emprendimiento social Yanbal es la primera compañía cosmética de origen latino que resalta la belleza y el empoderamiento. Janine decidió ser protagonista de esa historia y ahora conoce a profundidad los procesos de control, calidad, producción, finanzas, operación de almacenes, etc. Janine Belmont es miembro fundadora de ‘Empresarios por la Integridad’ en Perú y miembro del Consejo Directivo de COMEX. Forma parte del Latin American Advisory Board de Citibank y fue miembro del Latin American Board de Georgetown University. También, forma parte de Líderes por la Equidad, iniciativa de IPAE en la que tomadores de decisión se comprometen a promover la equidad de género. La oportunidad de dirigir la operación de Perú ocurrió luego de graduarse en Georgetown University, donde estudió Economía Internacional en la Escuela de Diplomacia. A la par, se casó con quien fue Gerente de la operación en México y conoció el negocio en ese país. “Dirigir Yanbal Perú fue un tremendo reto porque fue durante un momento difícil por el que atravesaba el país. Tenía que demostrar que podía sacar adelante a la compañía”. En ese entonces, su padre ocupó la gerencia de la firma en Colombia y se estableció “una linda competencia”. Agrega: “él trataba de presionar a que lo haga mejor que él”. Años más tarde, llegó el mayor reto: formar la corporación. Y Janine encabezó el proceso. Hace nueve años, Janine asumió la posición de CEO en Yanbal International. En su rol trabaja activamente por posicionar el emprendimiento independiente en América Latina. A lo largo de su historia en Yanbal, ha trabajado por fortalecer la corporación, siempre promoviendo el crecimiento de sus colaboradores, demostrando su capacidad de escucha y apertura a nuevas ideas. Una experiencia laboral única En Yanbal ahora trabaja una tercera generación. Los hijos de la CEO están enrolados en diferentes áreas de la compañía. Ante esto resalta que es importante que las nuevas generaciones experimenten y que su talento nutra las decisiones diarias de la compañía. Cuando le preguntamos cuáles son los atributos que enamoran a estas generaciones dentro de un negocio familiar, la alta ejecutiva menciona la oportunidad de que se reten a sí mismos y aporten. “Ellos hacen que el negocio se transforme y evolucione”, confiesa. La pasión, un factor clave Muchas cosas pueden cambiar en Yanbal, menos esa pasión absoluta que siente su gente por la calidad de los productos. “Hay una pasión intrínseca por dar lo mejor de nosotros en los mercados”. El siguiente pilar es nuestra misión de “cambiar vidas”. También te puede interesar: Premios Nobel: más de un siglo sin una representación igualitaria Janine explica que es un negocio con un trasfondo social porque creen firmemente en que pueden transformar vidas y dan herramientas poderosas a las mujeres. Y en el camino se suman -con más frecuencia- hombres. “Este es un negocio liderado mayoritariamente por mujeres, pero han cedido el mando, por ejemplo, las mujeres a sus hijos o a sus esposos”. Para Yanbal, el emprendimiento es el motor del crecimiento y progreso de la sociedad. Cree en los emprendedores, en el desarrollo de sus habilidades y capacidades, y en los mecanismos que aseguran la sostenibilidad y la escalabilidad de sus emprendimientos. La sostenibilidad como pilar de su construcción A nivel de productos, en el área de manufactura, los procesos han evolucionado hacia el uso menor de plástico, por ejemplo. La empresa también mide la huella de carbono, fomenta el reciclaje y cuenta con plantas de tratamiento de aguas. Adicionalmente, no realiza testeo en animales. “Nos enfocamos en temas sociales, porque encaja con nuestra noción de empoderamiento. Actualmente trabajamos el proyecto ‘Mujer es poder’; junto con diferentes fundaciones empoderamos y brindamos mayor autoestima a las niñas y jóvenes”. “Creo que siempre hay oportunidad de mejorar”