La relación entre Italia y Ecuador atraviesa uno de sus mejores momentos y abre una ventana para profundizar el comercio, la inversión, la seguridad jurídica y la cooperación. Así lo sostiene Giovanni Davoli, Embajador de Italia en Ecuador, quien asegura que el diálogo construido entre ambos gobiernos ha permitido ampliar la agenda bilateral hacia sectores estratégicos como innovación, sostenibilidad, tecnología, migración ordenada y lucha contra el crimen organizado. Giovanni Davoli destaca que el acercamiento político alcanzado en los últimos años facilita avanzar en prácticamente todos los ámbitos de cooperación. Sin embargo, advierte que el mayor potencial económico entre ambos países aún está por desarrollarse. En ese escenario, desmonta uno de los estereotipos más comunes sobre Italia. “La mayoría de las exportaciones italianas en el mundo son maquinarias y tecnologías”, afirma, al recordar que buena parte de las plantas industriales ecuatorianas ya operan con equipos italianos. Ese liderazgo tecnológico, añade, permitió que Italia se consolide como la cuarta potencia exportadora mundial. Para el diplomático, la innovación continúa siendo el principal motor del crecimiento económico. “Un sistema económico tiene que estar abierto a la competencia y a la innovación”, sostiene. Como ejemplo cita la integración europea, proceso que transformó a Italia, hace siete décadas, de un país empobrecido tras la guerra en una de las mayores potencias industriales, una experiencia que, a su juicio, también deja lecciones para Ecuador. También te puede interesar: Ganga Grupo Empresarial consolida una operación nacional de más de USD 350 millones Cuando la conversación gira hacia la inversión extranjera, Davoli es categórico. “El punto es el Estado de Derecho”. Explica que los inversionistas buscan garantías, estabilidad institucional y un sistema judicial que funcione. Bajo esa visión, Italia impulsa en Ecuador un programa de cooperación jurídica iniciado en 2024, mediante el cual expertos antimafia italianos asesoran y capacitan a instituciones ecuatorianas para enfrentar el crimen organizado. “La mafia es un problema transnacional”, puntualiza. La sostenibilidad constituye otro de los pilares de la agenda bilateral. El Fondo Italo-Ecuatoriano para el Desarrollo Sostenible, vigente desde hace casi una década, financia proyectos en distintas provincias gracias a un acuerdo entre ambos gobiernos derivado de un canje de deuda. Entre los hitos recientes, Davoli también menciona el acuerdo firmado en Roma sobre migración ordenada y regular, mediante el cual Italia abrió su mercado laboral a ciudadanos ecuatorianos que deseen trabajar legalmente. Considera que estos flujos fortalecen los vínculos humanos y, con el tiempo, impulsarán nuevas oportunidades comerciales y de inversión. Más allá de las cifras, Davoli identifica un elemento intangible que fortalece la relación bilateral, la “complementariedad” entre ambas economías y una cercanía cultural que facilita los negocios. “Cada vez que un ecuatoriano y un italiano se sientan a la misma mesa hay un entendimiento muy fuerte entre los dos pueblos”, concluye.