Irse: Responsabilidad Social Empresarial ¿La sexta disciplina de Senge?

Irse: Responsabilidad Social Empresarial ¿La sexta disciplina de Senge?

La organización está día a día en proceso de aprendizaje y,por tanto, de innovación.

Un best seller

Hace dos décadas, a fines del año 1992, después de estudiar y pro­cesar La Quinta Disciplina de Pe­ter M. Senge, su afamado libro best seller en temas de perfeccio­namiento organizacional, empe­zamos a aplicar su enseñanza en nuestras labores, asesorías y con­ferencias.
Hoy apreciamos -aún más- que, similar a Senge, existen virtuosos que describen bien el presente, pero vislumbran el futuro de una manera inusitada. Analizar esa obra, en este corto artículo, se­ría una fallida pretensión; tan so­lo queremos abordar un pequeño aspecto de su libro que nos brin­da siempre oportunas y actuales lecciones.

Mensajes encubiertos

Entre los múltiples elementos de su contenido, nos llamó la aten­ción un pequeñísimo detalle: aquella frase que exhibe, bajo el título principal de la obra, “Cómo impulsar el aprendizaje en la or­ganización inteligente”.
Nos pareció leer, entre las líneas de tan decidor mensaje, varias insinuaciones: la primera, que la organización necesita apren­der, que es erróneo pensar que ya lo sabe todo; la otra, que si existen organizaciones inteligen­tes, quiere decir que hay también de las otras, no tan inteligentes o nada inteligentes; además, ex­presa que la organización inte­ligente es la que siempre desea aprender, innovar, otear el hori­zonte, en la búsqueda de hacer las cosas cada vez de mejor ma­nera. En el capítulo 19 del libro, el más corto de todos, de ape­nas ¾ de página, trae como epí­grafe” -entre signos de interro­gación- “¿La sexta disciplina?”. A ello quisiéramos referirnos ahora.

Enfoque sistémico

Cuando Senge subrayó, como una de sus cinco disciplinas pro­puestas, el “Pensamiento sistémi­co”, quizá no imaginó que esa, con ligeras variaciones, llegaría a ser aplicada como uno de los ocho principios que resaltaría la ISO 9001 entre los requisitos pa­ra un Sistema de Gestión de Cali­dad, que lo empezó a preconizar desde su penúltima versión (año 2000).
Senge afirma que los negocios y las otras empresas humanas son sistemas; claro, tiene razón, la organización no puede abstraer­se de su entorno cada vez más complejo, en medio del avan­ce vertiginoso de la modernidad, sin lograr convertirse en un pi­ñón más que es movido por otro y que a su vez este mueve a otro.
Es un engranaje en el que todos dependen en distintas proporcio­nes de otros, consolidando un sistema en el que se hace inevi­table engranar perfectamente.

Cimientos del futuro

El enfoque sistémico que nos propone Senge, junto a lo que bien sugiere en su mencionado capítulo 19, “echar cimientos del futuro” con “base en dominar las posibilidades que presentan las actuales disciplinas del aprendi­zaje”, nos hace ver sucesos que, en un tiempo podrían parecer­nos inconexos, como aquello -en ese entonces- del motor jet y el radar, que juntos, sin aún perci­birlos complementarios, resulta­ron significativos en el progreso de los negocios para aeropuertos, pilotos y mecánicos, manufactu­ración de aeronaves y aerolíneas comerciales.
Esos cimientos de futuro de los que nos habla Senge, nos indu­cen a imaginar el complejo reco­rrido en la trayectoria desafiante que ha trazado la búsqueda de la excelencia organizacional.

Holismo de la RSE

Como es ya conocido y resalta­ do, especialmente, en la Norma ISO 26000, lo holístico de la RSE, precisamente, nos demuestra a las claras lo que Senge afirmó dos décadas atrás: se habían echado cimientos para el futuro que la generación actual está enfrentan­do, que se lo conoce como el de­safío de la sostenibilidad: lo eco­nómico, lo social y lo ambiental.
Son tres ámbitos con numerosos y variados aspectos que precisan una tesonera labor, con base en el aprendizaje, principalmente, de los grupos de interés –inter­no y externos- de las organiza­ciones, que exigen disciplinas di­versas, que ameritan respuestas y acciones rápidas, sin posterga­ciones, ni descuidos.

La Sexta Disciplina

Rápido se menciona la pala­bra “disciplina”, pero ¿qué exi­ge e involucra? De acuerdo a la 23ra edición del Diccionario de la Lengua Española, entre varias acepciones, es la “doctrina, es la instrucción de una persona, es­pecialmente en lo moral”.
Si afirmamos que la RSE está fundamentada en lo ético y en lo moral, podemos aseverar que es verdaderamente una disciplina; si sumamos a los elementos de Senge, que los expusimos antes, podríamos decir que la RSE, con todo su bagaje de ingredientes, se ubica como esa sexta discipli­na anunciada por Peter Senge.

Exigencias y requisitos

Una disciplina sin un marco de autenticidad, estrictez, seriedad y cumplimiento de obligaciones, no resulta tal. Desde que Senge escribió su obra, mucha agua ha corrido bajo el puente, su pro­puesta, seguramente, no tiene mayores variaciones, pero la crisis que enfrenta la humanidad, que no sólo es económica y financie­ra, es más un conflicto entre lo moral y el lado contrario exige la aplicación de un disciplina fé­rrea, que ha venido para arraigar­se, tan oportuna y necesaria, esa es la RSE.