La investigación constituye el primer registro documentado de termogénesis, la capacidad de producir calor, en una especie de magnolia de Ecuador. El estudio, desarrollado entre 2024 y 2025 en el Bosque Protector Mindo Nambillo, en Pichincha, analizó el comportamiento floral de Magnolia mindoensis, especie que habita en los bosques húmedos del Chocó ecuatoriano. También te puede interesar: Estudiantes ecuatorianas representarán al país en concurso internacional de arquitectura en Belgrado Los resultados muestran que las flores generan calor durante etapas específicas de su ciclo reproductivo. Las mediciones realizadas en campo determinaron que la temperatura floral supera entre 4 y 5 °C la temperatura ambiental, siendo el receptáculo floral la estructura donde se registraron los mayores incrementos térmicos. Como parte del estudio, los investigadores documentaron también el proceso de floración de la especie. Las flores permanecen abiertas entre dos y tres días y su apertura ocurre de forma progresiva. Inicialmente se abre el pétalo exterior y, posteriormente, los demás pétalos se separan de manera gradual hasta completar la floración. Los picos de temperatura coinciden con momentos concretos del proceso reproductivo de la planta. Aunque los mecanismos que originan este fenómeno todavía requieren estudios complementarios, los investigadores plantean varias hipótesis: el calor podría favorecer la liberación de compuestos aromáticos que atraen polinizadores, ofrecer refugio térmico a ciertos insectos o aumentar las probabilidades de reproducción de la especie. Este tipo de estrategia ha sido observada en otras magnolias y plantas primitivas, pero nunca antes en una especie ecuatoriana. El hallazgo amplía el conocimiento científico sobre la biodiversidad del país y aporta información relevante para futuras investigaciones sobre ecología, evolución y conservación de especies nativas. Además, refuerza el papel de las universidades ecuatorianas en la generación de conocimiento de alcance internacional, en ecosistemas que aún guardan fenómenos biológicos poco documentados por la ciencia. Fuente: The Journal of the Magnolia Society International.