Un grupo de físicos australianos ha creado el primer procesador cuántico a escala atómica del mundo. Este hallazgo no solo nos acerca a ordenadores cuánticos más rápidos y eficientes, sino que representa un avance revolucionario que nos permitirá –gracias a su capacidad de imitar el comportamiento de las moléculas– crear materiales nunca vistos hasta ahora. Esto evita que las computadoras cuánticas tengan que llevar largos cables y operar a bajas temperaturas como sucede con los enormes sistemas que vemos en la actualidad. Ahora han dado un paso más allá al crear el primer circuito informático cuántico de la historia. "En los años 50, Richard Feynman dijo que nunca entenderemos cómo funciona el mundo, cómo funciona la naturaleza, a menos que podamos empezar a crearlo a su misma escala", explica la investigadora principal de este descubrimiento, Michelle Simmons. "Si podemos empezar a entender los materiales a ese nivel [cuántico], podremos diseñar cosas que nunca se han hecho antes", afirma. También te puede interesar: Computador cuántico logra en 36 microsegundos lo que un clásico en 9.000 años Los investigadores fueron capaces de simular la estructura y los estados energéticos del poliacetileno, un compuesto orgánico que forma una cadena de átomos de carbono e hidrógeno que tiene una peculiar alternancia de enlaces simples y dobles de carbono. El poliacetileno es un modelo bien conocido y replicarlo supone demostrar que el ordenador simula correctamente el movimiento de los electrones a través de la molécula. Los ordenadores cuánticos son tan potentes que pueden modelar moléculas complejas. Para crear una simulación de la molécula de la penicilina con 41 átomos harían falta 1086 transistores en un ordenador clásico, esto es "más transistores que átomos hay en el universo observable", asegura el equipo. Un ordenador cuántico, sin embargo, sólo necesita un procesador con 286 cúbits. Esta nueva arquitectura computacional abre la puerta a entender el funcionamiento de las moléculas a escala atómica y, por tanto, a la creación de nuevos materiales nunca vistos hasta ahora. Pero este descubrimiento puede ir mucho más allá. La computación cuántica podría ayudarnos a encontrar nuevas fuentes de energía. Como apunta ScienceAlert, un sistema tan potente podría desentrañar el proceso de la fotosíntesis artificial y ayudarnos a entender cómo la luz se convierte en energía química a través de una cúmulo de reacciones orgánicas. También servirá para crear un nuevo catalizador que nos traiga mejores fertilizantes que necesiten el empleo de menos energía durante su producción. Fuente: El Confidencial