Financiar los estudios universitarios es un desafío económico significativo para las familias. Asumir los costos de la educación superior es cada vez más complicado por los altos costos. Dentro del plan nacional de Desarrollo del Sistema de Educación Superior 2021-2026, se determinó que existen carreras con un valor promedio de USD 3.549,67 a niveles técnico y tecnológico; mientras que otras carreras a nivel de ingenierías, industria y construcción, llegan a USD 51.641,05. En ambos casos en instituciones de educación superior particulares autofinanciados. Por ello, es fundamental tomar medidas para apoyar el desarrollo educativo de sus hijos. También te puede interesar: El mercado laboral se mantiene estancado en Ecuador, según datos del INEC julio de 2024 Los fondos de inversión son una opción rentable y responsable al momento de querer financiar, con anticipación y tranquilidad, los estudios universitarios. Es aconsejable empezar a invertir lo antes posible, aunque nunca es tarde para hacerlo. En el caso de fondos cuyo objetivo es el de la cobertura de la educación universitaria, lo aconsejable es hacerlo desde que sus hijos nacen o a partir de sus primeros años, ya que las proyecciones a largo plazo brindan al cliente la opción de capitalizar su fondo con valores mínimos que crecerán en el tiempo. Gardenia Rojas, gerente comercial de fondos de inversión en Fideval, destaca que, al invertir en estos fondos con una visión de ahorro para la educación universitaria de nuestros hijos, por parte de los padres se puede ahorrar el 50% del valor de la carrera universitaria en capital invertido y el 50% restante de la carrera puede ser financiada por los rendimientos de la inversión. En este sentido, “asumir el total del costo de una carrera en el presente en un corto tiempo (4 a 5 años) se evita gracias al ahorro en los fondos de inversión y los rendimientos del capital invertido, que se convierten en un alivio a la economía familiar” destaca Gardenia. Un ejemplo práctico basado en las proyecciones de simuladores muestra cómo una pareja con trabajos estables y dos hijos de 5 y 8 años puede planificar su educación universitaria. Para el hijo menor, que entrará a la universidad a los 18 años, aportar una cantidad mínima de USD 80 mensuales en un fondo de inversión durante 13 años resultará en un monto proyectado de USD 22.000. En el caso del hijo mayor, con el mismo monto de aporte mensual por 10 años, logrará un monto proyectado de capital más rendimiento de USD 14.000. Consideremos ahora una familia con un hijo recién nacido. Puede comenzar a invertir en su educación desde los primeros meses de vida. Con un aporte mensual de tan solo USD 60, podrían acumular alrededor de USD 20.000, durante 18 años. Ambos casos ilustran cómo el tiempo es un aliado crucial para maximizar el rendimiento del fondo y el capital final que deseen conseguir. También puedes leer: La tasa de desempleo juvenil cae a su nivel más bajo en 15 años Otras ventajas significativas de los fondos de inversión sobre otros instrumentos de inversión son: la diversificación del dinero invertido, alto rendimiento, la capitalización diaria, la seguridad, la flexibilidad del tiempo de inversión, una óptima calificación de riesgo, entre otros. Es importante tomar en cuenta que el tiempo de aporte a un fondo va acorde al objetivo planteado y, si el principal objetivo es la cobertura de los estudios universitarios, lo importante será enfocarnos en el mismo y limitar en lo posible su uso para otros propósitos.