La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futura para convertirse en una herramienta activa en la vida cotidiana. Así lo expuso el Dr. René González Lucano, Director de Educación Continua en Salud del Tecnológico de Monterrey, quien explicó que hoy ya se están realizando diagnósticos médicos con inteligencia artificial en distintas partes del mundo, marcando un punto de inflexión en la forma de entender la salud y el bienestar humano. El especialista definió la inteligencia artificial como la capacidad de las computadoras de ejecutar tareas antes exclusivas de los seres humanos, pero con mayor velocidad, precisión y capacidad de análisis. Su impacto ya es transversal: desde diagnósticos médicos y monitoreo de signos vitales hasta educación personalizada y automatización de tareas, ampliando las posibilidades de eficiencia en múltiples sectores. En el ámbito de la salud, destacó avances como la detección temprana de enfermedades, incluido el cáncer de mama y el Alzheimer, con años de anticipación. Además, señaló que la IA está acelerando el desarrollo de medicamentos y antibióticos, reduciendo procesos que tradicionalmente toman hasta diez años, con el potencial de lograr tratamientos más oportunos y precisos. González Lucano también subrayó que esta tecnología ya está influyendo en la educación y en el trabajo. Explicó que permite aprendizajes personalizados, mayor compromiso de los estudiantes y más tiempo para que docentes y profesionales se enfoquen en tareas de mayor valor. A esto se suma su uso cotidiano en relojes inteligentes y sistemas de monitoreo continuo de la salud. No obstante, advirtió que el avance de la inteligencia artificial también exige regulación, criterios éticos y un esfuerzo real por cerrar la brecha digital. Insistió en que estas herramientas no sustituyen al criterio médico ni al pensamiento crítico, sino que deben utilizarse de forma consciente, responsable y con acceso cada vez más amplio para que su impacto beneficie a más personas.