Cada año, especialistas de la salud buscan visibilizar una enfermedad que avanza de forma silenciosa, pero con efectos contundentes: la insuficiencia cardíaca. Esta afección, que deteriora progresivamente la capacidad del corazón para bombear sangre de manera eficiente, impacta no solo la salud física de quienes la padecen, sino también su bienestar emocional y funcional. La insuficiencia cardíaca no significa que el corazón deje de latir, sino que su función como bomba de sangre se ve afectada debido al debilitamiento, rigidez o daño previo del músculo cardíaco. Puede desarrollarse de manera súbita o progresiva, y en la mayoría de los casos se convierte en una enfermedad crónica que requiere seguimiento médico constante. Una realidad global y local A nivel mundial, más de 64 millones de personas viven con insuficiencia cardíaca, lo que la posiciona como una de las principales causas de hospitalización. En Ecuador, se estima que el 14% de la población presenta alguna enfermedad cardíaca, incluyendo hipertensión, infartos, fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca. También puedes leer: De esta cifra, más de 199.000 personas viven con insuficiencia cardíaca sin diagnóstico ni tratamiento adecuados. Estudios en hospitales de Quito indican que entre el 6,1% y el 12,6% de los pacientes hospitalizados sufren esta condición, según la unidad médica evaluada. La gravedad del panorama se intensifica al considerar que la mortalidad por insuficiencia cardíaca en Ecuador supera a la de otras enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer, lo que evidencia la urgencia de fortalecer las acciones preventivas y mejorar el acceso al diagnóstico temprano y tratamiento integral. Señales que no deben pasarse por alto La detección temprana es crucial. Algunos de los síntomas más frecuentes son: Dificultad para respirar al hacer esfuerzo o al acostarse Tos persistente o sibilancias Fatiga o debilidad Hinchazón en piernas, tobillos o abdomen Disminución en la capacidad para realizar actividades físicas Otros signos de alerta incluyen latidos irregulares, necesidad frecuente de orinar en la noche, aumento repentino de peso, pérdida de apetito, náuseas, mareos o desmayos, y dolor en el pecho. Reconocer estos síntomas a tiempo puede evitar complicaciones graves como arritmias, accidentes cerebrovasculares e incluso la muerte. Prevención: una tarea posible Aunque la insuficiencia cardíaca puede tener múltiples causas, muchas de ellas son prevenibles si se controla adecuadamente enfermedades subyacentes como la hipertensión arterial, la diabetes, la cardiopatía coronaria y la obesidad. Adoptar un estilo de vida saludable sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir los riesgos. Las recomendaciones clave incluyen: No fumar Controlar la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre Hacer ejercicio regularmente Mantener una dieta balanceada Vigilar el peso corporal Gestionar el estrés También te puede interesar: Yokoi Kenji: “La salud mental es el equilibrio entre la dosis de lo bueno y de lo malo, sin caer en una negación de lo dura que es la vida”.“El cuidado del corazón comienza con decisiones cotidianas: alimentarse saludablemente, mantenerse activo, controlar la presión arterial y acudir al médico ante cualquier síntoma. La salud cardíaca está en nuestras manos, y actuar a tiempo puede marcar la diferencia”, enfatiza el Dr. Edwin Bucheli, Director Médico de Boehringer Ingelheim para Ecuador y Perú. Fuente: Boehringer Ingelheim