La acuicultura y la pesca son sectores estratégicos para la economía azul ecuatoriana, fundamentales para la seguridad alimentaria, el empleo, el desarrollo económico y la proyección internacional del país. La pesca ha consolidado una industria atunera reconocida internacionalmente, sustentada en la exportación de productos de alto valor agregado. Mantener este liderazgo exige responder a un entorno donde la eficiencia ya no basta y la rápida evolución tecnológica intensifica la competencia internacional. El cambio climático, la presión sobre los recursos, los desafíos sanitarios y mercados cada vez más exigentes en sostenibilidad, calidad y trazabilidad plantean crecientes desafíos. Toda innovación nace en la investigación, se fortalece con el desarrollo tecnológico y genera impacto al transferirse al sector productivo. También te puede interesar: 600.000 toneladas de atún: la sostenibilidad fortalece el liderazgo pesquero de Ecuador Los avances científicos y tecnologías avanzadas como inteligencia artificial, biotecnología, Internet de las Cosas, automatización, monitoreo satelital y trazabilidad digital están transformando la gestión de ambas industrias, permitiendo producir de forma más sostenible y competitiva. Sin embargo, incorporar nuevas tecnologías no basta. Su impacto depende del talento humano capaz de aplicarlas eficazmente. Lograrlo requiere articulación entre academia, sector productivo y Estado, impulsando la formación de talento humano capacitado, investigación y transferencia tecnológica. Mantener el liderazgo dependerá de transformar conocimiento en innovación para una producción sostenible. Por: Wilfrido Argüello, Bonny Bayot y Adrián Márquez, profesores investigadores de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar de la ESPOL.