En el segundo día del evento The Future of Work 2026, el panel giró en torno a una pregunta clave para las organizaciones: cómo innovar sin perder el alma. Bajo la moderación de Dominic Burgos, Subgerente Editorial de Revista Ekos, el espacio reunió a Andrés Narváez, Managing Partner de Spingarn, y a Rosa Yánez, Head of Human Resources de Zurich Seguros Ecuador, quienes coincidieron que la tecnología sólo alcanza su verdadero potencial cuando está sostenida por una cultura organizacional sólida. “La tecnología por sí sola no es tan eficaz como cuando la cultura organizacional la sostiene”, planteó Dominic al abrir la conversación. Desde su experiencia, Rosa explicó que el reto no es únicamente adaptarse al avance tecnológico, sino evitar la desconexión humana que este puede generar. “El nivel de desconexión es tal que ya inclusive utilizamos la herramienta artificial para contarle un problema y no lo hablamos con otras personas”. En este contexto, destacó que en Zurich han estructurado su estrategia en tres pilares: “cultura, experiencia y capacidades”, entendiendo que “la parte humana finalmente son las personas, y las personas somos quienes hacemos las cosas”. Por su parte, Andrés ofreció una mirada más disruptiva sobre el impacto de la inteligencia artificial en las organizaciones, señalando que no se trata de una herramienta más, sino de una transformación profunda. “La IA es la primera tecnología en la historia de la humanidad que tiene esta capacidad de desarrollar criterios y producir información independiente de su creador”, afirmó. Sin embargo, fue enfático en que el verdadero valor no está en automatizar procesos, sino en potenciar a las personas. El diálogo también puso sobre la mesa la importancia del propósito en medio de un entorno cada vez más acelerado. Yánez subrayó que “los datos se hicieron para analizarse, los procesos para escalar y las personas son las que le dan sentido a todo esto”, mientras que Narváez complementó que “el propósito tiene que ser humano”, recordando que innovar únicamente por eficiencia o reducción de costos limita el verdadero impacto. Ambos coincidieron en que el bienestar emocional, la adaptabilidad y la flexibilidad son condiciones indispensables para enfrentar los desafíos del futuro del trabajo. Como cierre, el panel dejó un mensaje claro para los líderes empresariales: la innovación sostenible no se construye solo con tecnología, sino con humanidad. “Lo humano es lo que realmente nos va a ayudar a gestionar toda esta locura”, concluyó Yánez, mientras Narváez reforzó la idea con una advertencia contundente: “El que no se adapta se extingue”.