Esa es la buena práctica que le ha permitido a Solaris Resources avanzar con su proyecto de exploración inicial de cobre, en la provincia de Morona Santiago. El proyecto cuenta con ocho concesiones mineras ubicadas en el cantón Limón Indanza y se vale de un pilar que responde al ADN de Solaris: fomentar la minería participativa. Detalles del nuevo modelo de minería que la empresa canadiense promueve los compartió Federico Velásquez, Vicepresidente de Operaciones de Solaris, con Revista Ekos. El ejecutivo, responsable de la ejecución operativa de la estrategia de desarrollo de activos, quien ha participado en la formulación de políticas y sus contribuciones académicas incluyen el Informe de Seguridad Humana para las Naciones Unidas y el establecimiento de la primera política indígena de distribución de ingresos por recursos naturales en Canadá, habla de la esencia de un modelo minero con énfasis comunitario. Por detrás hay el deseo de romper esquemas sobre los niveles de participación de las comunidades en donde se realizan exploraciones, es decir que “ las comunidades tienen la oportunidad de participar. Las Comunidades encuentran sentido dentro del negocio”, comenta. Solaris es una empresa canadiense, que opera en Ecuador a través de su subsidiaria, Lowell Mineral Exploration S.A. y es parte del Grupo Augusta que cuenta con un historial amplio de creación de valor por un total de C$4.5B durante la última década. Dentro de su portafolio hay proyectos en Perú, Chile y México. Y, Ecuador. Bajo su cadena de stakeholders y una visión de creatividad, innovación y gerencia de negocios eficientes, Solaris siempre busca dinamizarse. A ello se suma una directriz: formar un negocio ético. “No importa cuánto potencial minero exista”, dice Velásquez para explicar que la empresa tuvo en su momento la oportunidad de comprar propiedad privada en Morona Santiago, pero que reconocieron que son territorios ancestrales. "La legitimidad que tienen las comunidades sobre sus territorios, es incuestionable. La historia de Warintza tiene de por medio un proceso de reconciliación convocado por Solaris, como respuesta al conflicto que mantuvo al Proyecto parado por más de 12 años. Hace casi cuatro años promovimos diálogos de buena fe, transparencia, participación y reconocimiento de derechos mutuos como base para la construcción de una nueva manera de relacionamiento, el Modelo Warintza”, detalla. La actitud transparente de Solaris frente a la comunidad le permitió establecer una comunicación horizontal para que ellos difundan los detalles del proyecto y se genere un ambiente de confianza. En efecto, Lowell Mineral ha reconocido de forma nacional e internacional la posesión ancestral de las comunidades. Los diálogos entre las partes tiene efectos positivos diversos. Por ejemplo, hay certezas para los inversionistas. De igual manera el Estado ha sido una figura importante. "A pedido de las comunidades, hicimos un proyecto piloto de consulta previa el cual permitió un diálogo entre el Estado y las comunidades. Entendimos de inmediato que este proceso necesita la activa participación del Estado, las comunidades y Solaris". Solaris ha demostrado que los procesos de innovación no son exclusivo de productos o servicios sino que puede ser parte de un proyecto minero responsable y de grandes dimensiones en cuanto a la relación con las comunidades, es decir, innovar en las relaciones sociales a favor de un desarrollo tripartito: negocio, comunidad y estado. Solo así se puede hablar de una minería sostenible bajo nuevos modelos de responsabilidad. Al momento Solaris se encuentra en un proceso de exploración inicial, bajo estrictos procesos y normativas. De igual manera, un evidente apego a cuidar del ambiente y mitigar efectos que se puedan dar. “Solaris permanentemente analiza y trabaja con los más altos estándares ambientales de la industria. No solo en la exploración inicial que es nuestra fase actual, sino también en preparación para las siguientes etapas del proyecto”. LOS EFECTOS DE UNA MINERÍA RESPONSABLE Desde la visión del ejecutivo, la minería es un conductor de lucha directa contra la pobreza y fomenta el desarrollo. “Nuestro sector es, sin duda, la mejor oportunidad que tiene el país para promover la inversión extranjera y asegurar que esta se extienda a una cadena de valor que llegue a provincias, ciudades y poblaciones alejadas del país. Tenemos 299 proveedores a la fecha y el 80% es de Morona Santiago. La inversión se riega mejor que en otras industrias. “El empleo que nuestro sector genera y el pago de impuestos que aportamos al país son sólo el inicio de la cadena de valor que ofrecemos en el presente y a futuro", explica. Aclara que Ecuador es uno de los últimos bastiones con gran potencial minero y la industria tiene la obligación de demostrar que se puede hacerlo bien. “Este sector puede ser un cambio de desarrollo generacional”, bajo una concepción de un nuevo contrato social minero.