En Ecuador, aunque aún no existe un ranking nacional al respecto, la experiencia internacional ofrece guías claras. El Oslo Manual, elaborado por la OCDE y Eurostat, define a la innovación como la introducción de un producto, proceso, método organizacional o de marketing nuevo o mejorado que genere valor. Esta perspectiva permite entender que la innovación no es un fin por si misma, sino una estrategia de competitividad y diferenciación. En este escenario, la industria láctea formal ecuatoriana se ha consolidado como un referente. Innovar ya no es solo lanzar un producto al mercado, sino garantizar trazabilidad desde el ordeño hasta el consumidor, invertir en biotecnología para fortalecer la calidad, aplicar procesos de economía circular y reducir el impacto ambiental. Estas transformaciones son las que habilitan al sector a posicionarse en mercados internacionales cada vez más exigentes. Innovar para competir A nivel global, las industrias han convertido al suero lácteo (antes un desecho) en proteínas de alto valor nutricional, han desarrollado líneas de quesos maduros y yogures funcionales, y han logrado certificaciones en inocuidad, sostenibilidad y carbono neutro. En Ecuador, este camino empieza a replicarse: los lácteos nacionales ya compiten en calidad y diferenciación, sumando prácticas de sostenibilidad y digitalización que los acercan a consumidores más conscientes. Un ejemplo emblemático es el primer manjar de leche con certificación de sostenibilidad, lanzado en 2025 gracias a la articulación de productores, Estado y organismos internacionales. El producto garantiza buenas prácticas en toda la cadena y una huella de carbono reducida, y también incorpora un código QR que permite al consumidor conocer su impacto ambiental y social. Se trata de una innovación de producto, proceso y marketing que abre puertas a nichos internacionales donde la sostenibilidad es condición de entrada. También te puede interesar: Alexandr Wang: El multimillonario más joven del mundo Valor agregado con visión internacional El consumidor global busca productos que integren calidad, nutrición y responsabilidad. La industria ecuatoriana responde con envases biodegradables, energías renovables en plantas, reducción de plásticos de un solo uso y digitalización logística. Estas acciones fortalecen la confianza local y posicionan al país en mercados de alto valor. Cuando un yogur o un queso ecuatoriano compiten en estanterías internacionales, su prestigio se traduce en reconocimiento nacional. Innovación con impacto social La innovación no se limita a las plantas industriales, también transforma al campo. Con programas de capacitación, pequeños productores van adoptando mejores prácticas en alimentación, genética y manejo animal. Los sistemas de enfriamiento y recolección aseguran calidad desde la finca hasta la planta, lo que se traduce en pagos justos y alimentos seguros para los consumidores. En este sentido, la innovación es también inclusión, productividad y sostenibilidad social. Por: Verónica Chávez y Lorena Segovia – Centro de la Industria Láctea