El panorama de la innovación en las grandes empresas del Ecuador refleja una evolución marcada por contrastes. De acuerdo con Andrés Zurita, Director Ejecutivo de la Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI), las compañías pueden agruparse en tres bloques: las que han dado saltos significativos y hoy lideran procesos disruptivos; las que se concentran únicamente en eficiencia y reducción de costos; y aquellas que, golpeadas por los cambios tecnológicos y la presión del mercado global, apenas sobreviven. La AEI trabaja con 42 empresas que representan alrededor del 12% del PIB nacional. De ellas, la mitad ya muestra resultados tangibles: nuevos productos, ahorros derivados de mejoras en procesos y la incorporación de tecnología para optimizar operaciones. Zurita explica que este avance responde a un modelo de acompañamiento basado en diagnóstico, planes de mejora y conexión con aliados —universidades, consultores y gestores— que fortalecen capacidades en cinco áreas esenciales: procesos de innovación, estructuras internas, formación de equipos, fondos asignados y vínculos internacionales. En los últimos dos años, la tendencia dominante ha sido la innovación orientada a la eficiencia. Nuevos empaques, modelos de negocio y uso de insumos alternativos buscan generar ahorros en sectores presionados por la competencia y la volatilidad de precios. A ello se suma la adopción generalizada de inteligencia artificial y analítica de datos: “Todos, sin excepción, han hecho algo con IA, aunque no necesariamente con buenos resultados”, enfatiza Zurita. Este “efecto contagio” ha impulsado también una mayor colaboración con universidades, lo que empieza a reflejarse en indicadores internacionales de innovación. También te puede interesar: Qué entendemos por reputación empresarial Sin embargo, no todas las empresas avanzan al mismo ritmo. Aquellas que han descuidado la innovación enfrentan caídas abruptas en ventas y márgenes, especialmente en servicios legales y de consultoría, donde la incorporación de inteligencia artificial está redefiniendo la competitividad. “El cierre de empresas es hoy más rápido: en un mundo interconectado, quien no innova desaparece”, advierte. El marco regulatorio, por su parte, aún presenta limitaciones. El Código Ingenios, con sus regalías irrenunciables en propiedad intelectual, ha sido un obstáculo parcial, aunque ya existen soluciones. El mayor desafío radica en la falta de incentivos para la vinculación universidad–empresa y en la ausencia de fondos públicos y beneficios fiscales específicos para innovación. A diferencia de países vecinos, Ecuador no ofrece deducciones tributarias ni programas robustos que motiven la inversión empresarial en investigación y desarrollo.