EL AUGE DE LAS FAKE NEWS SE EVIDENCIA EN LAS DIFERENTES ESFERAS DE DESARROLLO SOCIAL Y CON MAYOR PROMINENCIA EN LOS ENTORNOS POLÍTICOS Y POLÍTICOS PARTIDISTAS. ESTE CONCEPTO TOMA RELEVANCIA EN EL 2016, DURANTE LAS ELECCIONES DE EE.UU. Acorde a un estudio de Nielsen de 2020, los datos de consumo chocan con los porcentajes sobre confianza en la información en plataformas online y con la preocupación por la información falsa, que el 43% afirma recibir de políticos, de personas que no conoce (42%), de los medios (36%), del Gobierno (34%) o de las redes sociales (44%), los sitios de video (32%), por mensajería (44%) y buscadores (24%). El auge de las fake news se evidencia en las diferentes esferas de desarrollo social y como se ha señalado anteriormente, con mayor prominencia en los entornos políticos y políticos partidistas. Alonso-Arévalo y Martín-Castilla (2019) señalan que este concepto toma relevancia en el 2016, con las elecciones de EE.UU., siendo los medios sociales el canal para la difusión de noticias de todo tipo y sin ninguna verificación, lo que implicó factores de riesgo en el proceso democrático. Rochlin afirmaba en 2017 que estábamos en una guerra de información en la que era muy difícil luchar contra las noticias falsas, destacando la necesidad de reafirmar el papel fundamental de los profesionales de la información y de la comunicación, así como encaminar los contenidos a formar usuarios críticos. Por su lado, Rubio (2018) señala que las noticias falsas “se han colado en análisis periodísticos, discursos políticos, estudios académicos sobre la actualidad e incluso en algunas propuestas normativas”. DURANTE LA PANDEMIA, FACEBOOK, GOOGLE, MICROSOFT, REDDIT Y CANALES DE VERIFICACIÓN DE BULOS HAN SUMADO ESFUERZOS JUNTO A LOS GOBIERNOS PARA COMBATIR A LA INFORMACIÓN ERRÓNEA Y HAN ANUNCIADO MEDIDAS PARA CONTRARRESTARLAS. TWITTER ASEGURÓ QUE ELIMINARÁ CONTENIDO QUE PROVENGA DE INFORMACIÓN NO VERIFICADA, COMO CONSEJOS INSEGUROS SOBRE EL BROTE O ASESORAMIENTO NO OFICIAL SOBRE LAS FORMAS DE DIAGNOSTICAR O TRATAR EL VIRUS. Otras voces, como Backer (2019), sostienen que las fake news no representan únicamente un problema en cuanto a la manipulación durante procesos electorales, también se muestran como un problema relevante “como herramienta para manipular el debate público y la acción política a medio y largo plazo”, incluso traduciéndose en posibilidades de desarrollar revueltas sociales y tensiones en países considerados débiles, y más en momentos de fragilidad emocional social y de debilidad económica, como los derivados del impacto de la Covid-19. Tanto es así que, durante la pandemia, Facebook, Google, Microsoft y Reddit, canales de verificación de bulos y fakes, han sumado esfuerzos junto a los gobiernos para combatir a la información errónea y han anunciado medidas para contrarrestarla. Twitter, en una publicación en su web, aseguró que eliminará contenido que provenga de información no verificada, como consejos inseguros sobre el brote o el criterio de expertos y asesoramiento no oficial sobre las formas de diagnosticar o tratar el virus. No estamos en el momento de exigir al mundo qué debería leer o qué noticia debería consumir, estamos en el deber de mostrar a las personas aquellas historias que encuentren más relevantes, lo que realmente les importa, es decir, conectar a los usuarios y las ideas (Mosseri, 2016). Por _ Ph.D. Fanny Yolanda Paladines Galarza, Directora de la Tecnología Superior en Comunicación Estratégica y Marketing Digital