Infraestructura verde: un ladrillo impreso en 3D propone una nueva forma de combatir el calor urbano
Ante el incremento de las temperaturas provocado por el cambio climático, la búsqueda de soluciones que reduzcan el efecto de las islas de calor urbanas se ha convertido en una prioridad para arquitectos, urbanistas e innovadores. En este contexto, dos estudiantes de Diseño Industrial de la Zurich University of the Arts (ZHdK) desarrollaron bloc°, un ladrillo de terracota impreso en 3D que enfría el ambiente de forma natural, sin necesidad de consumir electricidad.
El sistema se inspira en un principio ancestral presente en el tradicional botijo: el enfriamiento por evaporación. Cada módulo de terracota incorpora un circuito de agua alimentado mediante energía solar, permitiendo que el material absorba la humedad y, al evaporarse, extraiga el calor del aire circundante, reduciendo la temperatura del entorno de manera pasiva.
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Durante las pruebas iniciales, el prototipo logró disminuir hasta 9 °C la temperatura del aire que circula a través de la estructura. Además, el sistema puede abastecerse con agua proveniente de la red municipal o mediante la recolección y almacenamiento de agua lluvia, fortaleciendo su eficiencia en el uso de los recursos.
Gracias a su diseño modular, bloc° puede adaptarse a distintos espacios urbanos, especialmente en zonas con alta exposición solar, escasa vegetación y grandes superficies pavimentadas. Al operar de forma autónoma y con un bajo consumo de recursos, la solución también resulta viable para comunidades con acceso limitado a infraestructura energética.
Más allá de una innovación tecnológica, este desarrollo demuestra cómo la combinación entre conocimientos tradicionales, diseño y fabricación digital puede contribuir a crear ciudades más resilientes frente al cambio climático. En un escenario donde cada verano registra temperaturas récord, soluciones de este tipo representan una alternativa sostenible para mejorar el confort térmico, reducir la dependencia de sistemas de climatización y avanzar hacia entornos urbanos más habitables.
Fuente: El Economista