La disponibilidad de agua, energía confiable y sistemas logísticos eficientes dejó de ser únicamente una condición operativa para convertirse en un factor decisivo de competitividad. Esta fue una de las principales conclusiones del foro “Agua, energía limpia e infraestructura para una economía resiliente”, desarrollado durante el Guayaquil Business Sustainable 2026, organizado por Ekos. El encuentro reunió a José Luis Saá, Subgerente de HSE de Terminal Portuario de Guayaquil (TPG); Pascal Thiebaud, Director General de Veolia en Ecuador; y Vianna di María Maino, Consultora Especializada de Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones del Ecuador (CORPEI). La conversación fue moderada por Juan Carlos Navarro, Presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil. De residuo a recurso: el nuevo ciclo del agua Para Thiebaud, el primer paso hacia una gestión hídrica eficiente consiste en mapear los consumos, procesos y niveles de calidad requeridos por cada industria. El ejecutivo explicó que las aguas residuales ya no deben verse como un desecho, pues pueden ser reutilizadas e incluso convertirse en una fuente energética. Como ejemplo, señaló que una planta de tratamiento de aguas residuales de Guayaquil, que procesa las descargas de más de un millón de personas, aprovecha la energía producida por los lodos y cubre alrededor del 85% de sus propias necesidades energéticas. Veolia, además, abastece de agua potable a más de 600.000 usuarios en la ciudad. Thiebaud identificó otra oportunidad en el relleno sanitario Las Iguanas, que recibe cerca de 4.000 toneladas de residuos al día. Su aprovechamiento permitiría producir gas, biometano o electricidad para la ciudad y las industrias cercanas. “Ya no se habla de desechos, sino de reúso”, sostuvo. Puertos sostenibles, cadenas más competitivas Saá enfatizó que la sostenibilidad ya forma parte de los criterios considerados por navieras, importadores y exportadores al seleccionar un puerto. Huella de carbono, consumo de agua, reducción de residuos y economía circular son variables que inciden directamente en las decisiones comerciales. TPG avanza en la electrificación de grúas y vehículos de operación interna, la incorporación de equipos híbridos y el uso de energía adquirida a centrales hidroeléctricas. También analiza un proyecto fotovoltaico que combinaría energía de la red pública, hidroeléctrica, solar y, como último respaldo, autogeneración. El ejecutivo planteó que Guayaquil tiene la oportunidad de desarrollar corredores logísticos resilientes, con vías seguras, suministro eléctrico confiable y capacidad para sostener la cadena de frío de productos como camarón, banano y otros alimentos de exportación. “Un puerto alineado con la sostenibilidad es un puerto competitivo”, afirmó. La factura de postergar la inversión Maino explicó que agua, energía, telecomunicaciones e infraestructura tienen un peso decisivo para atraer y mantener inversiones. Según las cifras del Banco Mundial citadas durante el foro, Ecuador requiere destinar aproximadamente el 3,6% de su PIB únicamente para conservar su infraestructura existente. Además, cada dólar invertido en nueva infraestructura puede generar USD 1,50 de crecimiento para el PIB. La especialista recordó que los apagones de 2024 ocasionaron pérdidas cercanas a USD 2.000 millones. A ese impacto inmediato se suman costos menos visibles: incumplimientos contractuales, seguros más caros, inventarios de respaldo, pérdida de mercados y mayores exigencias de retorno para los inversionistas. También destacó que una infraestructura resiliente puede generar USD 4 en beneficios por cada dólar invertido. “Postergar una inversión no significa ahorrar; transforma ese costo en pérdidas”, advirtió. Al cerrar la conversación, Navarro remarcó que agua, energía e infraestructura forman una misma cadena: su gestión eficiente fortalece la producción, la logística, las exportaciones y la atracción de capital. Su conclusión sintetizó el desafío para empresas y autoridades: “No hay energía más cara que la que no hay”. La resiliencia, por tanto, debe dejar de ser una respuesta ante emergencias y convertirse en una decisión estratégica para el crecimiento del país.