El conocimiento es la base del desarrollo de las personas, y la educación es la puerta hacia la eliminación de las barreras que impiden el crecimiento económico, social y cultural de las sociedades. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en la Conferencia Mundial sobre Educación Superior del año 2009, destacó el rol que juega la educación en la construcción de las naciones, pero sobre todo, su innegable influencia en el bienestar de la sociedad gracias a la calidad de sus sistemas. La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) promueve varios principios para garantizar el desarrollo sostenible y el cumplimiento de los derechos de las personas y la naturaleza. Sin duda, uno de esos derechos recae en la formación de los colaboradores y de los diferentes actores a los que influye la empresa, que les permitirá intervenir positivamente en la sociedad y transformarla. Una empresa que ha adentrado en su gestión a la RSE puede utilizar a la formación interna de los colaboradores y de los directivos como una herramienta doblemente eficaz: por un lado, está cumpliendo con sus principios de RSE y por otro, motiva y mejora su desempeño en la consecución de los objetivos empresariales. De hecho, ningún principio de responsabilidad social se podría cumplir sin la formación de los colaboradores, quienes son los actores clave para llevar a cabo el tan ansiado cambio social. Esparciendo la educación a favor de la sociedad En España, desde el 2017, se ha incrementado en un 60% la participación de empresas en materia de RSE, desarrollando más de 9.000 proyectos en un solo año. Pero ¿es esto únicamente responsabilidad de las empresas? La respuesta es no. Las instituciones de educación superior, por ejemplo, también pueden aportar, sobre todo, por su concepción, misión y por la gran responsabilidad que cargan a sus espaldas al ser los facilitadores de conocimientos que pueden revolucionar al mundo. Muchas universidades han optado por integrar en sus proyectos educativos la accesibilidad a la educación y fomentarla como un derecho básico e indispensable para las personas. Un ejemplo es la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), institución española líder en educación online, que fue creada con el objetivo de eliminar desigualdades sociales. En este sentido, actualmente la universidad se encuentra emprendiendo un programa de Responsabilidad Social en el Ecuador, gracias a alianzas estratégicas con entidades gubernamentales, con el objetivo de formar a miles de docentes en competencias digitales para que continúen impulsando una educación de calidad en tiempos tan difíciles como los de ahora, en donde la educación se ha visto obligada a completar la transición que ya se estaba experimentando a nivel mundial. No cabe duda de que una sociedad educada es una sociedad mucho más avanzada, que atrapa mayores oportunidades y arroja un mejor porvenir para sus habitantes. Las empresas y organizaciones que comprendan esto y lo acoplen a sus acciones socialmente responsables, lograrán ofrecer, en la vida de sus colaboradores y en su entorno, resultados más impactantes y trascendentes.