El 2026 se perfila como un año clave para el sector industrial ecuatoriano. Luego de un 2025 con mayor dinamismo productivo y un mejor desempeño del frente externo, el desafío ya no es reactivar, sino sostener el crecimiento. La industria llega a este nuevo ciclo con mejores niveles de actividad, pero también con presiones persistentes sobre costos, márgenes y competitividad, en un contexto donde energía, seguridad e informalidad siguen condicionando la operación empresarial. Desde una mirada macro, el país entra a 2026 con señales mixtas. Por un lado, mayor liquidez, reservas internacionales en niveles históricamente altos y exportaciones no petroleras dinámicas abren espacio para la inversión y el financiamiento. Por otro, subsisten riesgos estructurales que pueden frenar el desempeño industrial, como la fragilidad del sistema energético, la inseguridad y un entorno regulatorio que eleva el costo de producir en Ecuador. También te puede interesar: Santa María acelera su transformación: Nuevo CEO, rebranding y mayor tecnología En este escenario, la competitividad vuelve al centro del debate industrial. No se trata únicamente de crecer en volumen, sino de hacerlo con productividad, valor agregado y empleo formal. La capacidad de sostener márgenes, cumplir compromisos productivos y aprovechar oportunidades comerciales dependerá de reducir fricciones estructurales y mejorar condiciones habilitantes para la inversión privada. Al mismo tiempo, la operación cotidiana del sector enfrenta presiones crecientes. Costos energéticos, exigencias regulatorias, informalidad y riesgos logísticos afectan especialmente a la empresa formal, que concentra controles y cargas administrativas. Esta realidad plantea un dilema para 2026: cómo mantener el dinamismo sin que la rentabilidad y la inversión se vean erosionadas. En este contexto, las visiones gremiales cobran especial relevancia. Las perspectivas de María Paz Jervis, Presidenta Ejecutiva de la Cámara de Industrias y Producción (CIP), y de Sofía Arce, Directora Ejecutiva de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo (CIPEM), ofrecen una lectura complementaria del momento industrial: una mirada macro sobre competitividad y reglas del juego, y una visión operativa sobre costos, informalidad y productividad. Dos enfoques que permiten entender los desafíos y oportunidades que marcarán el rumbo de la industria ecuatoriana en 2026.