El sector de papel y cartón en Ecuador ha demostrado un desempeño sólido en los últimos años, impulsado por la demanda interna y por los avances en reciclaje. Sin embargo, mantiene un desafío estructural que limita su competitividad: la ausencia de una industria local de celulosa. Para Christian Riofrío, Director Ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de la Industria Forestal y de la Madera (AIMA), el país cuenta con una industria cartonera relevante con una facturación cercana a los USD 1.000 millones anuales, pero aún desconectada de su base productiva forestal. “Hoy tenemos un sector que ha hecho esfuerzos importantes en reciclaje, lo que ha permitido reducir la importación de fibra virgen. Sin embargo, esta sigue siendo necesaria para garantizar la calidad del papel y cartón”, explica. En términos de desempeño, el reciclaje se ha consolidado como uno de los principales pilares del sector. Las empresas han invertido en procesos más eficientes, alineándose con principios de economía circular. “No obstante, esta dinámica no es suficiente para cubrir la demanda total, lo que obliga a mantener la dependencia de materia prima importada”. Principales ventajas para el sector Ecuador cuenta con condiciones naturales altamente favorables para el desarrollo forestal. Por su parte, el pino, cultivado principalmente en la Sierra, aporta fibra larga que otorga resistencia, especialmente en el cartón. También te puede interesar: Ecuador forestal: una potencia silenciosa en crecimiento empresarial A esto se suma el avance en mejoramiento genético del eucalipto, con variedades adaptadas a zonas tropicales, lo que ha permitido reducir significativamente los tiempos de cosecha y mejorar la productividad, fortaleciendo el potencial del sector forestal como proveedor de materia prima. Sostenibilidad y retos pendientes El crecimiento del sector está estrechamente ligado a prácticas sostenibles. Según Christian, es fundamental impulsar plantaciones forestales con fines productivos para atender la demanda sin comprometer los ecosistemas. “En este contexto, el equilibrio entre producción y conservación, así como la certificación internacional de los procesos, se vuelven elementos clave para la competitividad”, destaca. Polo de Desarrollo Forestal: la apuesta para cerrar la brecha del sector A pesar de sus avances, el principal reto sigue siendo cerrar el eslabón faltante en la cadena: la producción local de celulosa. “Esto no solo permitiría reducir costos y dependencia externa, sino también integrar al sector forestal con la industria papelera y cartonera”, afirma. En este escenario, iniciativas como el Polo de Desarrollo Forestal comienzan a tomar protagonismo. Este proyecto busca impulsar la siembra de miles de hectáreas de plantaciones principalmente de eucalipto para garantizar el inventario forestal necesario y, a partir de ahí, viabilizar la futura instalación de una planta de celulosa en el país. La apuesta no solo apunta a atraer inversión, sino también a integrar a pequeños productores y dinamizar la cadena productiva desde su origen. “Más que un proyecto puntual, es una necesidad para el desarrollo del sector en el largo plazo”, concluye el ejecutivo.