Esto dio paso al nacimiento de la industria de alimentos y bebidas, la cual juega un rol importante en el desarrollo económico y social de los países. Los métodos sofisticados de producción de alimentos han permitido aumentar la eficiencia en la cadena de suministro, aportando a la seguridad alimentaria global y, sobre todo, facilitando el acceso a nutrientes esenciales para la población. Esto debido a que los procesos de conservación y envasado garantizan que los alimentos puedan ser almacenados y distribuidos a gran escala. También te puede interesar: Sabiduría femenina en el mundo laboral la voz de la mujer cada día es más escuchada La creación de alimentos fortificados, enriquecidos con vitaminas y minerales esenciales para promover una nutrición óptima no son más que el resultado de los importantes esfuerzos de la industria para satisfacer las necesidades del consumidor mundial. El licopeno es un poderoso antioxidante que se encuentra principalmente en el tomate. Si bien el tomate fresco es una fuente natural de licopeno, los procesos de industrialización han llevado al desarrollo de salsas de tomate que concentran y aumentan el contenido de este nutriente. De esta manera, los consumidores pueden acceder a mayores cantidades de licopeno. La vitamina C es otro ejemplo importante. Este es un nutriente presente en frutas cítricas o algunas verduras que también, gracias a los procesos de industrialización, es de más fácil consumo a través de jugos de frutas o suplementos vitamínicos. Esto debido a que la vitamina se libera a través de procesos de fermentación de algunos vegetales. Christian Wahli, presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), resalta cómo a lo largo de los años la industria ha realizado importantes innovaciones para ofertar productos inocuos o con alto valor nutricional y, sobre todo, convenientes para el consumidor. “Desde la industria nos hemos centrado en la mejora constante de los procesos de producción, permitiendo una amplia distribución de vitaminas y minerales para el bien de los consumidores. Esto ha permitido desarrollar varios productos para luchar contra la desnutrición infantil, así como para ayudar a la nutrición de familias de escasos recursos”, agrega. Por ejemplo, los cereales para el desayuno están fortificados con hierro y otros nutrientes esenciales, lo que los convierte en una opción conveniente para aquellos que buscan una manera sencilla de obtener los nutrientes que necesitan para comenzar el día. Otro producto de alta conveniencia es el fréjol enlatado, que representa una buena fuente de proteína y brinda de dos a tres veces más fibra que el arroz integral o la quinua. Tenerlo listo para consumir, facilita el proceso de remojar, enjuagar, hervir y cocinar. Los frutos secos listos para comer, la comida congelada y las ensaladas pre-preparadas, son solo algunos ejemplos más de los esfuerzos de la industria para proveer productos convenientes a la población. Y, sin duda, la leche procesada es uno de los más grandes aportes de la industria. Siendo un producto con alto contenido el calcio y proteína, el proceso de pasteurización y envasado ha permitido que esté al alcance de la mayoría de la población mundial. Incluso, alineados a las nuevas tendencias, la industria de alimentos ha promovido leches vegetales como la de soya, la cual brinda un importante aporte proteico. Sin duda los procesos de industrialización de alimentos y bebidas han demostrado ser un activo invaluable para la seguridad y salud alimentaria global, facilitando el acceso de cientos de productos a los consumidores y contribuyendo significativamente en la evolución positiva de la esperanza de vida a nivel mundial. Por ello, es clave la colaboración público-privada para el desarrollo sostenible de la industria, siempre velando por la salud de consumidor y el cuidado del medio ambiente.