En este sentido, el objetivo de la inclusión financiera es garantizar el acceso a servicios y productos para toda la población. En la región, enfocarse en la inclusión y aumentar el mercado brinda triunfos rápidos en el desempeño económico y el bienestar. Hablar de inclusión es cad vez más común, empresas, gobiernos y sociedad civil, mencionan su importancia. Incluso, las Naciones Unidas la considera como un elemento importante para el cumplimiento de los ODS. También te puede interesar: Inclusión Financiera en Ecuador: Una apuesta en Desarrollo De acuerdo al BM, en la región, en promedio apenas el 42% de la población adulta tiene una cuenta bancaria. Los datos muestran que, a pesar de las ventajas de tener una población bancarizada y la necesidad de crecer en lo económico, no se ve como prioridad en las agendas nacionales. La inclusión considera que independientemente del nivel de ingreso, género, raza, edad o ubicación se pueda contar con el acceso a estos productos y servicios. En los indicadores se encuentra que los niveles de inclusión financiera pueden ser muy contrastantes de país a país. Según IBM, para el 2021, el porcentaje de adultos con una cuenta bancaria en Costa Rica era de 68,49%, mientras que en Nicaragua era del 26%. Además, la inclusión financiera es un tema dinámico y cambiante conforme el sector financiero. En ese sentido, en el siglo XXI, las tecnologías financieras también son un elemento de inclusión. Por: Jaime García Gómez, Director de Proyectos del Índice de Progreso Social de CLACDS/INCAE