¿Cómo estuvo el desempeño del sector cooperativo en 2020? La Superintendencia de Economía Popular y Solidaria tiene a su cargo 16.006 organizaciones, de estas, 12.786 son asociaciones y 2.643 cooperativas; 62 organismos comunitarios del sector real de la Economía Popular y Solidaria; mientras que 514 son Cooperativas y Mutualistas de Ahorro y Crédito para la Vivienda. Estas organizaciones, a marzo 2021, tuvieron activos por USD 18.470 millones, con una cartera de crédito por más de USD 13.031 y depósitos que superan los USD 14.680 millones. Vemos un crecimiento sostenido del sector, siguiendo una línea que ya se había presentado desde que existe supervisión y control específico para el sector en función de la creación de la Superintendencia. ¿Qué pasó con las carteras de crédito? El sector en este momento tiene una tasa de morosidad del 4,85%. La etapa más dura de la crisis fue terminando el primer trimestre y durante el segundo trimestre de 2020, donde los niveles de morosidad subieron. No obstante, las medidas de alivio financiero, como la aplicación del discernimiento extraordinario de obligaciones crediticias, así como la normativa dispuestas por la Ley Orgánica de Apoyo Humanitario permitieron que las cooperativas y mutualistas apliquen la legislación en favor de los socios que tenían créditos, y que estas operaciones se regularicen. Y la liquidez del sector, ¿cómo está? Tenemos una liquidez del 28,31%, vemos una evolución muy similar a la de morosidad. A partir del tercer trimestre se recuperó y, actualmente, supera los niveles de lo que este indicador mostraba en el primer trimestre de 2020. El indicador de solvencia del sector Financiero Popular y Solidario está en 18,15% y vemos muy poca fluctuación en lo que fue el período 2020 y 2021. Asimismo, el margen de intermediación financiera está en 93,32%, es decir, bajó. ¿Cómo apoyaron a la recuperación económica de sus socios? Las Cooperativas y mutualistas por mandato de la normativa, sólo pueden prestar a sus socios, esto significa que el sector está apostando por el crédito como una herramienta que permita apalancar el desarrollo y la gestión económica y de recuperación de sus socios y de los territorios en los que ellos participan. Respecto del territorio, hay dos temas adicionales importantes que tienen que ver con la cartera. El primero es que la mayoría de puntos de atención del sector Financiero Popular y Solidario están en los cantones con mayor pobreza y mayor ruralidad, en donde las cooperativas y las mutualistas colocan más de lo que captan. Es decir, por cada USD 1 que captan en sectores de mayor ruralidad, se coloca USD 1,55. MIentras que en los cantones de mayor pobreza, por cada USD 1 que captan, se coloca USD 1,59. En la estructura de la cartera por tipo de crédito, vemos que lo que más colocan las cooperativas y mutualistas es consumo y microcrédito. Y si hacemos un universo entre el microcrédito que se coloca desde los bancos privados y desde el sector Financiero Popular y Solidario, veríamos que 71% del microcrédito le corresponde a nuestro sector, atado con lo que el microcrédito significa, especialmente respecto de la generación, la reactivación económica y la generación de empleo. ¿Qué retos tienen? Uno fundamental es la inclusión financiera. La lección que nos deja esta crisis es entender que quienes están excluidos del sistema financiero son los más golpeados. Y dentro de este tema, las más afectadas son las mujeres, esto nos obliga a redimensionar y ver la inclusión financiera con distintos ojos. Por otro lado está la transformación digital, siempre entendiendo la diferencia de las entidades de acuerdo a su segmento y, por tanto, en cuanto a lo que cada organización puede ofrecer a sus socios. En capacidades tecnológicas cada segmento experimenta una realidad diferente.