La profesora Gemma Lorente Martín, docente en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), analiza los desafíos, las soluciones y el rol de la educación en la inclusión femenina en los altos mandos corporativos. Barreras estructurales y culturales El acceso de las mujeres a cargos directivos en Ecuador sigue limitado por dos grandes factores. En primer lugar, los puestos de liderazgo han sido tradicionalmente masculinizados, lo que genera una estructura organizacional que privilegia modelos de gestión arraigados en perspectivas masculinas. Esto no solo impide la inserción de más mujeres, sino que también las obliga a demostrar continuamente su valía en entornos que aún no las perciben como líderes naturales. Por otro lado, la conciliación entre vida laboral y personal sigue siendo un reto mayúsculo. Aún hoy, muchas mujeres enfrentan la doble jornada: la responsabilidad de su desarrollo profesional y el rol de cuidadoras en el hogar. "De cada tres mujeres que podrían acceder a un cargo directivo, solo una lo hace, ya que las otras dos renuncian porque no pueden compaginar sus responsabilidades", explica Lorente Martín. También puedes leer: ¿Sabías qué… El 22,3 % de las mujeres en Ecuador tiene educación superior y sólo el 2% tiene un doctorado? ¿Cómo avanzar hacia la equidad en el liderazgo? Para aumentar la representación femenina en puestos de liderazgo, las empresas pueden adoptar políticas tanto cuantitativas como cualitativas. Las primeras incluyen sistemas de cuotas y metas de diversidad que garanticen una representación equitativa en cargos directivos. Las segundas apuntan a reconocer el valor del liderazgo femenino, basado en habilidades blandas como la comunicación, la empatía y la capacidad de generar espacios inclusivos. Algunas estrategias clave incluyen: Implementar programas de mentoría y patrocinio que impulsen el desarrollo de mujeres líderes. Fomentar horarios flexibles y licencias parentales equitativas para facilitar la conciliación. Aplicar procesos de selección y promoción sin sesgos de género. Garantizar la equidad salarial mediante auditorías de remuneración. Crear una cultura organizacional inclusiva que valore el talento sin importar el género. Educación y redes de apoyo: motores del cambio La educación juega un papel fundamental en la promoción del liderazgo femenino. En Ecuador, iniciativas como el Programa Mujeres de UNIR buscan potenciar la formación en liderazgo con perspectiva de género, proporcionando herramientas para el empoderamiento femenino. Además, las redes de apoyo entre mujeres han demostrado ser esenciales para la inclusión en espacios de toma de decisiones. Estos grupos facilitan mentorías, visibilizan referentes femeninos, ofrecen formación continua y generan espacios de respaldo emocional. "Las redes de apoyo no solo fomentan el crecimiento profesional, sino que también crean espacios de sororidad que motivan a más mujeres a aspirar a posiciones de liderazgo", señala Lorente Martín. También puedes leer: 10 Mujeres ecuatorianas que marcaron la historia del país El papel de las políticas públicas En Ecuador, diversas normativas han impulsado la participación de las mujeres en la política y el sector empresarial. Desde 1997, se han establecido cuotas de género en candidaturas políticas, logrando que en 2013 el 38% de los escaños de la Asamblea Nacional fueran ocupados por mujeres. A nivel empresarial, iniciativas como la inclusión femenina en el Metro de Quito, donde el 40% de la plantilla son mujeres y el 50% ocupa roles de liderazgo, demuestran que la implementación de políticas de equidad de género genera resultados positivos. Un futuro con más mujeres líderes Si bien Ecuador ha dado pasos importantes en la inclusión de mujeres en posiciones de liderazgo, aún queda camino por recorrer. La combinación de políticas empresariales inclusivas, educación con perspectiva de género y apoyo entre mujeres puede transformar el panorama laboral, permitiendo que más mujeres accedan y se mantengan en puestos de dirección. "La empresa es un reflejo de la sociedad en la que se desarrolla. Si queremos más mujeres en el liderazgo, debemos generar cambios estructurales que rompan con los roles tradicionales y abran verdaderas oportunidades de crecimiento para todas", concluye Lorente Martín. Fuente: Gemma Lorente Martín, docente en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)