Todos hemos oído hablar de IKEA, empresa que está transformando su cadena de valor para pasar de un negocio lineal a otro circular. Pero la gran novedad es que el concepto circular con el que trabaja no se limita a su propia actividad, sino que aspira a llevarlo a la forma en la que sus clientes utilizan sus productos y servicios. Todos sus productos se diseñan pensando en que sean reutilizables y se puedan reparar, revender o reciclar. Y en un paso más allá, facilitar que quienes consumen sus productos (en los que se apuesta por materiales renovables y reciclados además de una oferta de alimentos más sanos y sostenibles) sean también más sostenibles en el día a día desde sus propios hogares, reduciendo sus residuos, utilizando menos agua y energía e impulsando que esa energía sea más limpia. En definitiva, entienden su responsabilidad como empresa más allá de la producción y la venta y se han propuesto involucrar al mayor número de personas –clientes, colaboradores, proveedores e incluso a otras empresas– para hacer del consumo de muebles, artículos para el hogar y alimentación un acto 100% sostenible para el Planeta. Sostenibilidad 360 grados Como líder de este movimiento, IKEA ha desarrollado más de 3.700 soluciones para reducir su huella ambiental. Empezando por el diseño de sus productos, que siempre se hace buscando una combinación de forma, función, calidad, sostenibilidad y buen precio que han bautizado como diseño democrático. A partir de la pregunta “¿hay una forma mejor?”, se obligan a buscar constantemente una mejor combinación de esos elementos y, cuando la encuentran, no dudan en rediseñar la producción de un producto para que sea más sostenible. Además, para 2030 la compañía fabricará el 100% de sus nuevos productos con materiales reciclados o renovables y reducirá su huella total en un 70% de media por producto. Es decir, reducirá el impacto tanto en el diseño de sus productos, como en lo que respecta a las personas que trabajan con y para ellos, así como en la producción, en el transporte y en la venta. El objetivo final es transformar la forma de trabajar de la industria de los muebles haciendo un modelo circular que sea accesible y asequible, para llegar así a muchas más personas. Materiales innovadores La compañía sueca está apostando por materiales como el bambú, una de las plantas de más rápido crecimiento en el mundo, duradera, fuerte y resistente a la humedad y de la que se aprovechan todas sus partes. También hay partes de plantas que se desechan en otros procesos productivos como sucede con el tallo de la palmera de nipa. Estas ramas se utilizan en el sureste asiático para construir tejados y el tallo se desprecia. Lo mismo que sucede con fibras naturales como el jacinto de agua, el corcho, las fibras de banano y el ratán, cada día más presentes en la cadena comercial de IKEA. Fibras naturales y renovables que convierten los productos con los que se fabrican en piezas únicas y con las que están dando trabajo a comunidades de tejedores y artesanos de Vietnam, Indonesia y China, entre otros países.