iConta nació al identificar una brecha que todavía afectaba a numerosos negocios ecuatorianos: sistemas administrativos instalados en computadoras, información dispersa y procesos contables que no evolucionaban al mismo ritmo que las empresas. Darío Rodríguez, Cofundador y Gerente General de iConta, recuerda que el desarrollo comenzó en 2018 y que la compañía se constituyó formalmente en 2020, cuando la digitalización acelerada por la pandemia confirmó la necesidad de operar desde cualquier lugar. El proyecto reunió a cuatro socios con perfiles complementarios en desarrollo tecnológico, gestión comercial, inversión y administración financiera. “Cada uno es una pieza del rompecabezas que es iConta”, afirma Rodríguez. A diferencia de plataformas tradicionales que tuvieron que adaptar tecnologías antiguas para funcionar en internet, la empresa construyó desde el inicio un sistema completamente nativo en la nube. De una startup a más de 11.000 usuarios En alrededor de seis años, iConta superó las 5.000 empresas activas —medidas por RUC— y alcanzó más de 11.000 usuarios. Su operación cuenta con un equipo propio de más de 20 colaboradores, además de los socios, y mantiene internamente el desarrollo de una plataforma que se actualiza de manera permanente. La institucionalización acompañó el crecimiento. Rodríguez destaca que iConta fue el primer sistema contable en obtener las certificaciones ISO 9001, vinculada con la gestión de calidad, e ISO/IEC 27001, enfocada en la seguridad de la información. Además, señala que este año la empresa prevé alcanzar, por tercer año consecutivo, la renovación de ambas certificaciones. Para el ejecutivo, estos estándares responden a la responsabilidad que implica administrar datos sobre clientes, proveedores, precios, ventas y finanzas. “Las empresas depositan en los sistemas contables parte de su información más sensible; nuestra responsabilidad es garantizar su disponibilidad, integridad y seguridad”, sostiene. La solución fue creada específicamente para la normativa ecuatoriana. Sus reportes, anexos, flujos de efectivo y funcionalidades responden a las exigencias de los organismos de control del país. Esta cercanía permite que la plataforma incorpore cambios tributarios y operativos sin obligar a los clientes a interpretar o implementar por su cuenta cada modificación. Un sistema que crece con las empresas La arquitectura modular permite que cada negocio active únicamente las herramientas que necesita y añada nuevas funciones cuando su operación se vuelve más compleja. Una empresa puede comenzar con facturación y, posteriormente, incorporar inventarios, importaciones, producción, punto de venta u otros módulos sin perder la información acumulada. El desarrollo también se alimenta de la experiencia de los usuarios. iConta realiza encuestas de satisfacción, analiza los requerimientos que recibe el equipo de soporte e incorpora mejoras que pueden ser utilizadas por distintas industrias. Rodríguez señala que varias funcionalidades surgieron de necesidades particulares de ferreterías, comercios o prestadores de servicios, pero terminaron generando valor para otros segmentos. La implementación mantiene un componente humano. Antes de recomendar un plan, los asesores conocen el giro y las necesidades de la empresa. Luego se realiza una capacitación personalizada con ejemplos de la operación real y se acompaña la migración de datos mediante plantillas para clientes, proveedores, compras, ventas, productos y existencias. “No sirve de nada tener una herramienta potente si el usuario no sabe aprovecharla”, explica. Inteligencia artificial para analizar, no solo registrar La plataforma incorporó un copiloto de inteligencia artificial que responde consultas sobre Normas Internacionales de Información Financiera, normativa tributaria, retenciones y funcionamiento del sistema. La herramienta puede consultar la base de datos de la propia empresa, evitando que el usuario descargue información sensible y la transfiera a servicios externos. Para Rodríguez, el objetivo es superar la visión del software como un simple facturador. Emitir documentos electrónicos resuelve una necesidad puntual, pero no permite por sí solo comprender la situación del negocio. “Las cosas que no se pueden medir no se pueden corregir. Una empresa necesita información para saber qué está ocurriendo y tomar decisiones”, afirma. iConta incorpora alertas para reducir errores frecuentes, como anular un comprobante en el sistema sin completar el proceso ante el SRI, enviar documentos fuera del plazo o aplicar incorrectamente cambios temporales en el IVA. La plataforma registra la trazabilidad de cada comprobante y notifica si fue enviado, recibido, autorizado o rechazado. De acuerdo con los cálculos de la compañía, la integración y automatización de procesos puede reducir cerca del 70 % del tiempo operativo. La propuesta no busca reemplazar a contadores, administradores o gerentes, sino disminuir la digitación y los reprocesos para que los equipos concentren su tiempo en análisis, prevención y toma de decisiones. Tecnología ecuatoriana con proyección regional La siguiente etapa será la internacionalización. iConta prepara su ingreso a Colombia, un mercado más grande en el que deberá adaptar su plataforma a la DIAN, al IVA del 19 % y a reglas distintas en retenciones, importaciones y transmisión de documentos. Rodríguez considera que este proceso permitirá exportar tecnología desarrollada en Ecuador y demostrar la capacidad del talento local para competir fuera del país. La formación de profesionales también forma parte de la estrategia. Mediante iConta Next Gen, la empresa trabaja con instituciones académicas para facilitar una versión educativa del sistema a estudiantes de contabilidad, administración y finanzas. La intención es que lleguen al mercado laboral con experiencia práctica y puedan integrarse con mayor rapidez a las operaciones empresariales. La compañía participa, además, en el proceso de creación de la Asociación de Sistemas Contables y Facturación Electrónica del Ecuador (ASOFAC), junto con otros actores del sector. La iniciativa busca impulsar estándares, fortalecer la comunicación con las entidades de control y trasladar la experiencia de las empresas tecnológicas a la construcción de mejores procesos para los contribuyentes. Para Rodríguez, la trayectoria de iConta demuestra que el software ecuatoriano puede responder a problemas locales y, al mismo tiempo, construir capacidades para competir en otros mercados. La apuesta de largo plazo es evolucionar desde una plataforma contable hacia un ecosistema que permita a las empresas operar con mayor control, reducir errores y transformar sus datos en decisiones. (I) Por: Andrés Calvopiña Cervantes