Tortugas con trozos de plástico en su organismo, lobos marinos atrapados en redes de pesca y un cangrejo ermitaño que cambió su concha por un caparazón de plástico. Esta es la postal más visible de cómo afecta la contaminación plástica a las Islas Galápagos. A más de 1.000 kilómetros del archipiélago, en el río San Pedro, en Quito, una barrera de 15 metros de largo y 60 centímetros de profundidad impide que partes de coches, computadores, bolsas y botellas plásticas naveguen por los principales ríos de Ecuador hasta ser transportados por las corrientes marinas hacia el Océano Pacífico y, finalmente, a las Galápagos. Sin embargo, esta mancha particular de desechos plásticos está a punto de ver truncado su viaje. Una barrera flotante en el agua lo detiene, parte de una tecnología local de limpieza de plástico llamada sistema Azure, que recolecta plástico de los ríos. Creado por la startup tecnológica Ichthion, el diseño simple del sistema Azure tiene la capacidad de detener y recolectar alrededor de 80 toneladas de plástico por día. En este punto particular del río San Pedro, lo máximo que se ha recolectado en un día ha sido 1,5 toneladas de plástico y telas sintéticas, aproximadamente el mismo peso que una hembra de hipopótamo. La contaminación plástica en mar abierto es una preocupación creciente. Puede dañar a las tortugas , estrangular a los leones marinos o ser consumido por aves o peces, que también podrían terminar en la cadena alimentaria humana . Los científicos también están cada vez más preocupados de que los microplásticos puedan causar una toxicidad irreversible en los ecosistemas acuáticos. Devolver la dignidad a sus habitantes Una hilera de botellas y tapas plásticas flotan en el río San Pedro en Quito. La barrera flotante hace su trabajo y se nota la diferencia. El agua que corre después de la barrera ya no avanza cargada de basura. El cambio ha sido drástico, resalta la cofundadora de Ichthion y vicepresidenta de relaciones estratégicas, Yessica Benavides. “Cuando intervinieron el río, la cantidad de residuos era muy alta”, reconoce. Benavides recuerda que, cuando apenas comenzaban con el proyecto, hicieron una minga de tres horas, un trabajo voluntario junto con estudiantes, activistas y habitantes de la zona, y recolectaron 1,5 toneladas de desechos. Ahora, dice orgullosa, recogen 500 kilogramos. Pero el sistema Azure del San Pedro no es el único: a ese se suman otros tres en el río Tajamar, en el Carchi; el río Portoviejo y Charapotó, en la provincia costera de Manabí. Se estima que el 80% del plástico que llega a los océanos procede de las costas. Pero, además, añade Benavides, el objetivo no es industrializar el río y extraer la mayor cantidad de residuos. También te puede interesar: Panel Ekos Today Radio: El Proyecto Cascos Verdes busca movilizar a los jóvenes para la protección del medio ambiente en Ecuador Grønneberg dice que durante la fase de diseño del sistema Azure trabajó en estrecha colaboración con los científicos para minimizar el impacto en el ecosistema fluvial, por ejemplo, asegurándose de que su barrera no llegue al lecho del río. Y no toda la materia orgánica que fluye por los ríos es buena, añade. La mayor parte de la vegetación que recolectan en sus sistemas de barrera es jacinto de agua , una especie invasora que reduce el nivel de oxígeno en los ríos, libera metano cuando se pudre y se multiplica rápidamente, dice. Pero no todos los métodos de limpieza adoptan este enfoque. Cowger y sus coautores señalan las acusaciones de lavado verde por parte de algunas empresas de la industria, como las empresas de tecnología acusadas de promover la limpieza en lugar de reducir la producción, y los productores de plástico que pueden respaldar estas tecnologías. Centrarse demasiado únicamente en la limpieza puede distraer la atención de soluciones más efectivas a largo plazo, escriben los autores. Salvar las islas Galápagos La contaminación de las Galápagos no viene de la isla. El 40% llega desde el continente por las corrientes marinas. También llega desde Perú y los buques pesqueros chinos, que arrojan basura en alta mar. En el archipiélago está prohibido desde 2018 el uso de plásticos de un solo uso. Y en Ecuador rige desde 2020 la Ley Orgánica para la Racionalización, Reutilización y Reciclaje de Plásticos de un solo uso, pero en la práctica no se aplica. Para resolver el problema de la contaminación en las islas, Grønneberg creó el Fondo de Protección de Galápagos. Gran parte del trabajo para salvar esta zona —declarada como Patrimonio Natural de la Humanidad y Reserva de la Biosfera por la UNESCO— de la basura plástica consiste en replicar el invento de Grønneberg en algunos de los ríos más grandes del Ecuador: el Guayllabamba y el Guayas. En el primero desembocan todos los ríos de la capital y el segundo es uno de los más contaminados. La idea es implementar el sistema Azure en el Guayllabamba y en dos de los ríos que alimentan al Guayas: el Daule y Babahoyo. El Fondo de Protección de Galápagos, cuenta Grønneberg, lo van a llevar a cabo este año a propósito de la firma del Tratado Global de Plásticos, una de las apuestas más ambiciosas en la lucha por poner fin a la contaminación plástica a nivel mundial. “Con la implementación del proyecto esperamos en seis años haber llegado a la meta: recuperar las cuatro cuencas hídricas del río Daule, Babahoyo, Guayas y Guayllabamba para salvar a las islas Galápagos. No podemos esperar más”, resalta Benavides. También puedes leer: Descubren nueva especie de rana en las montañas de Ecuador El tiempo para mitigar el problema de la contaminación plástica y proteger a las Galápagos tiene fecha de caducidad si no se toman medidas rápidas. “El día que llegue una cantidad de basura muy grande, destruyes el ecosistema de las islas Galápagos”, sostiene. “Sin intervenciones disruptivas, probablemente no podamos combatir la contaminación plástica. El infierno no es de fuego: es de plástico”, finaliza Grønneberg.