En el AI Business Summit 2026, organizado por Ekos, Katherin Miño, CEO de Puntonet, presentó la conferencia “IA y sostenibilidad: Paradoja y acción”, una intervención enfocada en uno de los dilemas más relevantes para las empresas y sus líderes: cómo impulsar la inteligencia artificial sin comprometer los pilares del desarrollo sostenible. Miño inició su exposición con una cifra que marcó el tono de la charla: “El año pasado, los centros de datos del planeta consumieron más energía que un país industrializado entero: Francia”. Desde esa premisa, planteó que la inteligencia artificial no solo transforma la forma de vivir, decidir y producir, sino que también obliga a mirar la infraestructura que sostiene esa revolución tecnológica. Para la ejecutiva, el debate sobre la IA debe partir de una pregunta central: “¿Qué significa el ingreso de la inteligencia artificial en nuestra sociedad?”. Según explicó, a 70 años del nacimiento de este campo, la respuesta no es única, sino múltiple y, en muchos casos, contradictoria. “Eso convierte a la inteligencia artificial en una paradoja conceptual y material”, afirmó. Durante su intervención, Miño recordó que la inteligencia, en su definición teórica, implica la capacidad de entender, inferir y resolver problemas. Sin embargo, señaló que la confusión surge cuando esta capacidad se asocia exclusivamente con el ser humano y, al mismo tiempo, con máquinas que interactúan de manera cotidiana a través de una pantalla. La CEO de Puntonet también hizo referencia al origen histórico del término inteligencia artificial. Según expuso, antes de convertirse en una expresión ampliamente adoptada, la disciplina fue concebida como un campo ligado a sistemas y modelos autómatas “hechos para inferir”. Bajo esa mirada, sostuvo, la IA puede comprenderse menos como ciencia ficción y más como una infraestructura matemática y tecnológica con impactos concretos. El punto crítico, explicó, está en la magnitud de los recursos que esta tecnología requiere. “Nunca dimensionamos la magnitud de recursos que la inteligencia artificial usaría”, señaló. Lo que antes se destinaba al sostenimiento de la vida humana —espacio, agua y electricidad— hoy también impulsa el funcionamiento de los centros de datos. A partir de allí, Miño conectó el avance de la IA con el concepto de sostenibilidad, al que definió como la capacidad de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la posibilidad de que futuras generaciones satisfagan las suyas. En ese marco, recordó que la sostenibilidad se sostiene sobre tres pilares inseparables: el económico, el social y el ambiental. La inteligencia artificial, sostuvo, representa un “wicked problem”, es decir, un problema complejo en el que resolver una dimensión puede afectar otra. Por un lado, consume grandes cantidades de recursos naturales. Por otro, está democratizando la educación, acelerando y optimizando la agricultura, descubriendo medicinas en tiempo real y reactivando la economía global. “La inteligencia artificial es el motor del desarrollo económico y social. Por lo tanto, apagarla no es una solución”, afirmó. Desde esa perspectiva, la ejecutiva ubicó a los data centers como la “zona cero” de esta paradoja. “Los data centers son el puente entre el mundo digital y nuestro entorno físico”, señaló. Para países como Ecuador, agregó, la decisión es estratégica: ser consumidores pasivos de tecnología o construir infraestructura crítica capaz de equilibrar los tres pilares de la sostenibilidad. En ese contexto, presentó EPICENTRO, un proyecto de infraestructura crítica desarrollado en Ecuador. Según detalló, se trata de una instalación de más de 6 megawatts de potencia y energía, con certificaciones internacionales de alto nivel. Más allá de sus características técnicas, Miño afirmó que el proyecto busca demostrar que un data center puede impactar positivamente en los pilares económico y social, mientras mitiga de forma agresiva el pilar ambiental. En el plano económico y social, explicó que contar con un data center de estas características equivale a construir un hub digital soberano, capaz de acercar los datos a las empresas locales. “Ya no se habla de conexión o de velocidad. Hablamos de seguridad, hablamos de resiliencia”, enfatizó. La ejecutiva señaló que este tipo de infraestructura permite atraer avances tecnológicos, crear empleo altamente especializado y dar seguridad y continuidad operativa a sectores estratégicos como la banca, la industria, la economía y el gobierno. Además, sostuvo que contribuye a acelerar la economía digital y a posicionar a Ecuador como un actor positivo dentro de la región. En cuanto al pilar ambiental, Miño detalló tres decisiones concretas adoptadas por EPICENTRO. La primera es el uso de free cooling, mediante agua helada para enfriar las salas de servidores. La segunda está relacionada con sistemas de tratamiento que permitirán reutilizar agua. La tercera corresponde a sistemas de respaldo energético UPS diseñados para ofrecer eficiencias de entre el 96% y el 99%. La ponente reconoció que la relación entre inteligencia artificial y sostenibilidad genera controversia. Mientras países del primer mundo han invertido grandes cantidades de dinero en energía nuclear para abastecer centros de datos, señaló que EPICENTRO tomó otra decisión: apostar por la eficiencia. Hacia el cierre, Miño volvió al concepto de paradoja. La inteligencia artificial y la sostenibilidad, dijo, plantean tensiones inevitables; sin embargo, detener la IA también implicaría detener el progreso humano. “Lo que debemos hacer es controlar y sostener”, afirmó. Su mensaje final estuvo dirigido a líderes empresariales y tomadores de decisión: exigir y construir redes eficientes, resilientes y conscientes. “Estamos demostrando que somos capaces de potenciar el desarrollo económico y social sin descuidar el tema ambiental”, concluyó.