La inteligencia artificial, los grafos, la ciberseguridad y la trazabilidad de datos convergen hoy en una misma transformación tecnológica. Esa fue la premisa que marcaron Claudio Cortés Soria, CEO de GRD Radical Corporation C.L., y Matías Fonseca Lescano, CTO de la firma, durante su intervención, en la que plantearon una nueva forma de entender la infraestructura digital: no sólo como un sistema para almacenar información, sino como una capa capaz de hacer visible aquello que normalmente permanece oculto. “El fraude no se ve por una transacción; se ve porque hay 10 cuentas detrás de esa transacción. Igualmente, en lavado de activos no se ve una sola cuenta, sino el camino que hay entre ellas”, resumió Cortés. Matías Fonseca Lescano, CTO, GRD Radical Corporation C.L La exposición giró en torno al paso de la búsqueda tradicional por palabras clave a una nueva etapa impulsada por grafos, donde lo importante ya no es únicamente encontrar similitudes, sino comprender relaciones. Fonseca explicó que, tras la ola de los buscadores y el auge reciente de los sistemas vectoriales usados en inteligencia artificial, GRD Radical impulsa ahora una tercera etapa: el GraphRAG. “Algo se parezca no significa que se relacionan. Las empresas ya no quieren ver solo similitudes, quieren ver relaciones”, sostuvo. Desde esa lógica, los grafos permiten que agentes de IA, sistemas gerenciales o plataformas corporativas naveguen entre nodos, conexiones y contextos para responder no sólo qué está ocurriendo, sino por qué. Uno de los puntos más llamativos de la presentación fue el desarrollo de NamiDB, una base de datos creada en Ecuador que, según sus voceros, busca democratizar el acceso a esta tecnología. Fonseca destacó que la plataforma integra grafos, búsqueda vectorial y full text search, con una arquitectura pensada para reducir costos y facilitar despliegues soberanos o híbridos. “Lo que nosotros democratizamos es enorme”, afirmó, al explicar que esta tecnología puede operar sin depender de altos consumos de memoria RAM, lo que abarata su implementación para empresas, gobiernos y sectores críticos. Para Cortés, este avance también responde a una necesidad estratégica: “Ya no tenemos que llevar la data a la nube obligatoriamente; podemos hablar de soberanía digital para gobiernos, telecomunicaciones e infraestructuras críticas”. Con una propuesta que une inteligencia artificial, análisis relacional y soberanía tecnológica, GRD Radical plantea que el verdadero valor de los datos ya no está solo en acumularlos, sino en descifrar cómo se conectan. En esa lectura, la nueva ola tecnológica no consiste únicamente en automatizar procesos, sino en revelar la arquitectura invisible sobre la que se mueven el riesgo, el fraude, la información y, cada vez más, la toma de decisiones.