Según la Asociación Nacional de Comisionados de Seguros de EE.UU. (NAIC), su uso ya impacta la suscripción, la fijación de precios, la atención al cliente, los reclamos, el marketing y la detección de fraude. En la suscripción de pólizas, la IA permite analizar grandes volúmenes de datos para evaluar riesgos con mayor precisión. Esto abre espacio para productos más personalizados, tarifas dinámicas y procesos de aprobación más ágiles y más eficientes en ramos como salud, vida, vehículos, hogar y seguros empresariales. El cambio más visible ocurre en la gestión de siniestros. Deloitte estima que cerca del 10% de los reclamos de seguros patrimoniales y de accidentes son fraudulentos, con pérdidas anuales por USD 122.000 millones. Frente a este escenario, la IA ayuda a detectar patrones sospechosos y priorizar casos de mayor riesgo. También te puede interesar: Innovación y cercanía: las nuevas claves para democratizar el seguro Pero la tecnología también eleva la sofisticación del fraude. Documentos alterados, imágenes creadas digitalmente, reclamos duplicados y daños exagerados forman parte de los nuevos riesgos. Por ello, las aseguradoras deberán combinar analítica avanzada, verificación documental y criterio humano más especializado. América Latina también avanza en esta transformación. De acuerdo con MAPFRE y Digital Insurance LatAm, el ecosistema insurtech regional cerró 2025 con 536 startups y USD 199 millones en inversión, un crecimiento de 117% frente a 2024. El dato refleja una mayor demanda por automatización, microseguros y modelos digitales.