La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una capacidad empresarial concreta. Esa fue una de las principales conclusiones que dejó el panel “IA que decide: de los procesos tradicionales a la empresa inteligente”, donde Héctor Freile, CEO de ILUM, y Diego León, Managing Partner de la firma, plantearon una visión de la IA alejada del entusiasmo superficial y enfocada en resultados tangibles. Héctor abrió su intervención con una reflexión sobre el impacto que ha tenido esta tecnología desde la irrupción de ChatGPT en 2022, pero advirtió sobre los riesgos de reducir su adopción a una moda corporativa. “Estamos cayendo en una novelería tecnológica que no tiene propósito”, afirmó, al cuestionar la presión que hoy sienten las empresas por incorporar inteligencia artificial sin haber definido antes el problema que buscan resolver. Desde la perspectiva de ILUM, la conversación no debe centrarse en sí la IA reemplazará o no a las personas, sino en cómo puede potenciar su talento y ampliar las capacidades de las organizaciones. “La inteligencia artificial no reemplaza al ser humano, sino que lo potencia”, sostuvo Héctor. Bajo esa lógica, la firma ha construido un portafolio orientado a implementar soluciones con propósito, apoyadas en socios tecnológicos globales, pero partiendo siempre de un diagnóstico claro del negocio. “El primer paso es entender cuál es el problema a resolver”, insistió el ejecutivo, marcando distancia frente a una adopción impulsiva que puede terminar generando frustración y rechazo dentro de las organizaciones. Diego León, Managing Partner, ILUM Esa mirada fue complementada por Diego León, quien propuso entender la inteligencia artificial no como una herramienta adicional, sino como una nueva capacidad empresarial. “La inteligencia artificial no es una nueva herramienta. Es una nueva capacidad empresarial”. Para ilustrarlo, compartió resultados obtenidos en proyectos desarrollados junto a clientes de distintos sectores: optimizaciones de hasta el 75 % en trabajo administrativo vinculado a facturación y liquidaciones, reducciones del 85 % en errores de abastecimiento, niveles de precisión de hasta el 98 % en conciliaciones financieras y mejoras de hasta el 70 % en tiempos de gestión de compras. Incluso en el sector salud, dijo, ya trabajan en soluciones orientadas a reducir hasta en 80 % la carga administrativa asociada al manejo de historias clínicas. Sin embargo, tanto Freile como León insistieron en que la verdadera transformación no está en automatizarlo todo, sino en redefinir el papel del talento humano dentro de la empresa inteligente. “La inteligencia artificial analiza, la inteligencia artificial acelera, pero son las personas las que deciden”, concluyó Diego.