La acción contó con el valioso apoyo de la Prefectura del Azuay y de Hyundai, aliado estratégico del programa, cuya colaboración fue clave para articular esfuerzos y garantizar el desarrollo de la actividad. El encuentro reunió a participantes —entre estudiantes, voluntarios y aliados— que trabajaron juntos para sembrar 1.000 árboles nativos, como guaylo, arupo, jacarandá, cucarda, guaba, acacia y fresno. Esta actividad forma parte del compromiso permanente de Cascos Verdes de formar líderes conscientes, capaces de proteger los ecosistemas, enfrentar los efectos del cambio climático y promover un futuro sostenible. Cada jornada reafirma un principio fundamental del programa: la restauración ambiental no termina con la siembra. Por el contrario, requiere continuidad, acompañamiento y una comunidad activa que cuide el territorio y reduzca la mortalidad de las plantas, prevenga incendios forestales y preserve las áreas naturales. Hyundai fue el aliado estratégico de esta edición y desempeñó un rol decisivo en la participación juvenil. La empresa patrocinó la certificación internacional de 580 estudiantes de diversos colegios y universidades de Cuenca, fortaleciendo sus competencias en liderazgo ambiental y su compromiso con la sostenibilidad. Gracias a este aporte, nuevas generaciones se integran con mayor preparación al proceso de restauración ecológica de la ciudad y conocimiento consciente en mitigación del cambio climático. Con iniciativas como esta, Cascos Verdes y sus aliados consolidan un movimiento comunitario que promueve la corresponsabilidad ambiental, fomenta la resiliencia urbana y convierte la acción climática en una tarea compartida. La reforestación en Jalshi no solo representa más árboles plantados: es un paso firme hacia un Cuenca más verde, más consciente y mejor preparado para los desafíos climáticos del presente y del futuro.