El desarrollo organizacional y el bienestar organizacional están estrechamente relacionados. El primero se enfoca en mejorar la eficacia y el rendimiento de la organización, a la vez que busca mejorar el bienestar de los líderes, colaboradores y de los equipos, lo que contribuye con un mayor rendimiento y productividad. Es un proceso sistemático de cambio planificado, para conocer y proponer una mejora en la eficacia y el bienestar de una organización. Se trata de un enfoque holístico e integral que implica la optimización de los procesos, estructuras, estrategias, cultura y clima organizacional. Mientras que, el bienestar organizacional se refiere al conjunto de medidas que la empresa pone en marcha para la mejora de la salud física, emocional y mental dentro la empresa, consciente de que cuando existe satisfacción laboral, existe compromiso hacia la orientación a resultados, sobre la base del desarrollo del potencial en la organización. El desafío está en alcanzar el equilibrio y fortalecer los sistemas de valores. Esto nos humaniza. En la actualidad, existe un número importante de empresas que han transformado su modelo de gestión de personas, para promover el bienestar laboral. Las organizaciones que instituyen una respuesta sólida del bienestar tienen la oportunidad de lograr un crecimiento transformador y sostenible. Las transformaciones, para que tengan éxito, deben estar alineadas al propósito individual, la estrategia y la cultura organizacional. En este contexto, debemos ser sensibles ante lo que viven día a día las organizaciones, los líderes y colaboradores, en un entorno complejo que genera estrés, ansiedad, ausentismo, falta de compromiso y desmotivación Los líderes tienen el reto de definir propósitos orientados a la humanización de las organizaciones, equipos y proyectos. Todo debe estar centrado en las personas. De este modo, los procesos de desarrollo organizacional consideran la cultura y clima organizacional, involucrando a los líderes y colaboradores en la toma de decisiones. Así, buscan mejoras en la comunicación asertiva, el desarrollo de habilidades, la estabilidad emocional y mental, promueven el desarrollo de equipos y la capacitación, para garantizar un ambiente saludable y seguro. Esto produce un mayor compromiso y motivación, reduce la rotación del personal y el ausentismo y aumenta la participación, generando un ambiente laboral más positivo y satisfactorio que se encamina a la productividad y el rendimiento. También te puede interesar: Guía práctica para la Innovación dentro de las Empresas. Desde nuestra perspectiva organizacional consideramos: Liderazgo transformacional, Comunicación con Propósito, Gestión del Cambio, La ciencia del Bienestar y Salud Mental, como aspectos a trabajar para lograr el liderazgo del equipo en determinado momento o circunstancias. En simbiosis de estos ejes se genera bienestar, con un retorno de inversión para la organización. El World Economic Fórum indica que, de promedio, el ROI (Retorno de la Inversión) o rentabilidad del bienestar aplicados a las empresas en España es de cada 2,54€ por cada 1€ invertido. En conclusión, es vital construir, de manera sostenible, estilos de liderazgo más humanos, que promuevan climas laborales de mayor satisfacción, facilitando el bienestar emocional y el alto rendimiento. Al promulgar el desarrollo de las competencias necesarias para entender, intervenir e impactar positivamente en la salud mental, física y emocional de los colaboradores y equipos de trabajo, se impulsa la mejora de la productividad, la lealtad y el compromiso, a la vez que se mejora la imagen y reputación de la empresa Employer Branding, y se impulsa el bienestar organizacional. Por: Vanessa Gallardo S. _ CEO de Strategia Humana