Cuando usamos la nube para almacenamientos masivos, cuando no eliminamos correos de la bandeja de entrada y tenemos cuentas en más de una red social, estamos aportando a los gases de efecto invernadero. ¿Cómo se produce esta contaminación tecnológica? La Revista GQ publicó un artículo con datos alarmantes sobre este tema. Para enviar un correo, almacenar información y procesarla se requiere energía, recursos y una enorme infraestructura. Según el reportaje, “en 2018 el sector de las Tecnología de Información y Comunicación consumió entre el 6 y el 10% de la energía eléctrica generada en el mundo. Se estima que para 2030 esa cifra aumente al 21% y que la huella de carbono de la Web pronto podría llegar a igualar a la que genera el transporte mundial”. El correo electrónico es la mayor fuente de consumo El correo electrónico es el hábito tecnológico más contaminante, según este estudio. Y no es nuevo, en 2015 ya lo dijo la Conferencia sobre el Cambio Climático de París. Según un reporte de la consultora Two Sides difundido por el International Workplace Group, la actividad vinculada con correos electrónicos en todo el mundo equivale a la huella de carbono que producen 890 millones de autos. Se estima que se envían 2,4 millones de correos cada segundo y unos 74 billones por año, suponiendo que todos los correos electrónicos emiten la estimación más baja (0.3g de CO2 cada uno), el total de CO2 generado en todo el mundo por los correos electrónicos sería de 22 millones de toneladas métricas por año. Esto es equivalente a la cantidad de gases de efecto invernadero producidos por casi 5 millones de automóviles. Si todos los correos electrónicos emiten la estimación más alta (50g de CO2 por mensaje), cada año se generarán aproximadamente 4 mil millones de toneladas métricas de CO2 mediante correos electrónicos. Por: Ricardo Dueñas N.