Las impactantes estadísticas proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) revelan que seis de cada 10 mujeres ecuatorianas han sufrido algún tipo de violencia de género, subrayando la injusticia que persiste en nuestra sociedad. Como comunidad, no solo tenemos la responsabilidad de concienciar sobre esta cruda realidad, sino también de emprender acciones concretas para erradicar la violencia de género. Casona Tobar Hotel: una institución con propósito El compromiso de Casona Tobar Hotel va más allá, extendiéndose hacia la provisión de apoyo emocional y capacitación destinadas a mujeres que han atravesado situaciones de abuso y que buscan reintegrarse en la sociedad.Ubicado en el corazón del centro histórico de la capital ecuatoriana, este establecimiento, que se distingue por ser un oasis de tranquilidad y elegancia, ha brindado capacitación a 16 mujeres que han sido víctimas de trata de personas, violencia doméstica y abuso sexual. En un mes de intenso aprendizaje, estas mujeres se forman en las áreas de habitaciones, recepción y servicio de mesas para insertarse laboralmente en la industria de la hotelería y la restauración.El hotel ha establecido convenios con varios establecimientos del sector, permitiendo que, una vez completado el curso, estas mujeres puedan integrarse en el ámbito laboral.La Directora del hotel, Diana Haro, expresa su agradecimiento a estas alianzas y hace un llamado a otras instituciones para unirse a esta noble causa y brindarles nuevas oportunidades. Diana Haro es una de las tres personas fundadoras de este proyecto, que comenzó hace más de tres meses junto al Padre Miguel y Alfonso Maroto, delegado de la Fundación Coprodeli, una organización sin fines de lucro de inspiración cristiana, cuya misión es contribuir al desarrollo integral de los sectores urbano-marginales y de las zonas rurales y eliminar la pobreza y la exclusión social en Ecuador y Perú.En una conversación con Revista Ekos Violeta, Diana comparte su historia, una que lamentablemente podría resonar con muchas mujeres. De pequeña, ella sufrió abuso sexual, pero en lugar de permitir que esto la sumiera en la oscuridad de la victimización, forjó un espíritu resiliente que se fortaleció gracias al altruismo que realizó.Aunque fue un camino difícil, que requirió una red de apoyo y contribuciones emocionales, logró que esta situación no definiera su vida y se convirtió en una agente de cambio. Diana menciona: Cuando el Padre Miguel y Alfonso me hablaron sobre este proyecto, una llama se encendió dentro de mí, ya que finalmente mis dos pasiones se fusionaron: la hospitalidad turística y el altruismo”. Así fue como crearon este equipo pequeño pero poderoso, que se está preparando para lograr cosas aún más grandes de las que ya han alcanzado. Su visión para el período 2024-2025 es la expansión de Casona Tobar hacia el espacio adyacente, con la finalidad de disponer de áreas de capacitación más amplias, cocinas espaciosas y talleres prácticos. Esto les permitirá trabajar con un número aún mayor de mujeres y, en colaboración con el Ministerio de Educación, establecer una escuela de bachillerato técnico intensivo con un enfoque en formación dual, dirigida también a jóvenes.